Llegó a su carro sin saber cómo, sujetó el volante con fuerzas y lloró. Lloró por todo el daño que le había hecho a la mujer que había amado, lloró por todos los años que se había perdido de ver esa sonrisa por idiota, lloró por su madre quien estaría feliz de tener una niña así de dulce por nieta, lloró por su padre y el no haber tenido la oportunidad de recibir su amor. Por el pasado que le dolía, por el presente que lo ahogaba y soltó todos los rencores que había guardado en su corazón. Cuando finalmente se calmó, condujo al único lugar donde necesitaba ir, al lugar donde sabía ella estaba. Entro a la oficina y cerró la puerta. - ¿Qué haces aquí Andrés? - Quiero saber si esa niña es mi hija. Lucía se detuvo y lo miró directo a los ojos, desafiante. Se había preparado men

