El día trascurrió de forma… interesante. Con los recién reencontrados amigos hablando en su propio idioma para molestar más a Andrés, con Tomás aguantando golpes en su hombro y miradas incómodas de todos los trabajadores que no entendían cómo estas cuatro personas eran capaces de dirigir empresas tan importantes. Llegada la noche decidieron ir a cenar juntos. Tomás aprovecho la oportunidad para excusarse de ir con su familia, a pesar de todas las ganas que tenía de divertirse viendo a su amigo como un adolescente celoso, el dolor de su hombro le restaba diversión al asunto. Ya en el lugar empezó la disputa por quien se sentaría junto a Lucía, o le abriría la silla. Disputas que ganó sin opción a mucha pelea el Lobo. - Y… ¿Cuándo te vas de mi país? – ambos dejaron de comer observán

