Ducha caliente

624 Words
Ella estaba duchándose cuando él entró bajo la ducha con ella. -Eso es inmoral e irrespetuoso. -La casa es mía. Cállate y deja de reclamar. Ella intentó salir, pero él no lo permitió. -Siempre estás temblando. -El agua fría. Está muy fría. De tanto verlo desnudo, ella se estaba acostumbrando y perdiendo la vergüenza de su propia desnudez. Él levantó la mano y movió el agua de la ducha. Inmediatamente, el agua se calentó demasiado, ella salió, pero él no mostró incomodidad. Lia reguló la temperatura en su propio grifo. -No sientes calor tampoco. -No, pero si te bañas conmigo tendrás tu agua caliente. Era incorrecto, Klaus no era su marido ni siquiera su novio, pero estaba luchando con las armas que tenía. -Quiero un pastel. Él no pidió nada, no preguntó si ella podía hacerlo, Klaus salió del baño. -Si usas una bermuda, haré el pastel. Él se volvió hacia adentro, su mirada mostraba enojo, soltó un grito. Se acercó a ella, Lia pensó que iba a ser agredida, cerró los ojos esperando el impacto, pero Klaus se detuvo, cuando ella abrió los ojos estaba sola. Estuvo a punto de no hacer el pastel, pero amaba la vida, y sabía que no podía contra su fuerza física, él había hecho compras por la aplicación y pagado un precio exorbitante por el envío. Ella hizo pastel de chocolate. Y también un pastel de yuca y coco, el resto del vegetal lo congeló, afortunadamente, el congelador todavía funcionaba, solo necesitaba una buena limpieza. Hacía algunas horas que no veía a Klaus. Aprovechó su ausencia y echó jabón en el piso, cuando hacía eso recordaba las limpiezas que hacía con su madre, era como volver a estar cerca de ella, los pasteles también eran recetas de su madre. Secaba el piso cuando él llegó. -Quítate los zapatos. Él estaba en bermuda y con las botas que usaba para caminar, eran especiales, llegaban hasta el tobillo y tenían un revestimiento de silicona, así no corría el riesgo de lastimarse y no darse cuenta. Ella notó su sonrisa, pero era sombría, Klaus se quitó la bota, pero también se quitó la bermuda. Los lanzó sobre el banco y caminó silenciosamente hacia ella. Lia dejó el trapeador y corrió, pero él ni siquiera necesitó apresurarse mucho, sus piernas eran más largas, y no había cerradura en las puertas. -¿Qué piensas que estás haciendo? No voy a recibir órdenes. Ella tembló. Fue arrastrada hacia él. -¡Por favor! -Nunca me han tenido piedad, dame un buen motivo para tener piedad de ti. En ese momento él miró su alfombra. Había un cuaderno bordado con el nombre Lia, y ella dejó de ser solo un rostro y un cuerpo que él deseaba, se volvió real y él no tuvo el valor de lastimarla. -Lia. Es un nombre bonito. Ella se dio cuenta de que Klaus estaba más calmado. -Hay pastel en la mesa. De chocolate Él no la dejó terminar, casi corrió hacia la cocina. Cuando ella apareció, él estaba sentado a la mesa, vestía un calzoncillo y un molde de pastel ya estaba vacío. Sin pensar, ella tomó el otro. Él golpeó la mesa. -Puedes comer más mañana, te va a caer mal. A él no le gustó eso, sintió ganas de gritar. -Voy a hacer carne guisada para la cena. La voy a enfriar para ti. Él no respondió, pero Lia notó una sonrisa aparecer en su rostro. Y esta vez la sonrisa era verdadera. Fue a organizar la cena, se dedicó a la comida, porque quería que a él le gustaran los platos que ella sabía hacer. Ella estaba poniendo la mesa cuando apareció un auto, escuchó el ruido, casi no pasaban autos por allí.
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