So hey, let's be friends
I'm dying to see how this one ends
Taylor Swift «Blank Space»
La comida sin sabor del hospital no parecía ser tan mala como todos suelen decir. O quizá era porque yo ya estaba acostumbrada; fue lo único que comí durante casi un año. Bueno, eso y... a veces mi hermano mayor, Alex, me llevaba a un McDonald's que había a un par de calles de donde mi mamá estaba internada, solo para distraerme.
Alex ahora estaba viviendo en Inglaterra. Fue allí a la universidad hace varios años; se enamoro y se comprometió con una rica —y bonita— británica, Alice (que a mí, me caía genial). Su felicidad era la mía, y era aquello a lo que mas aspiraba.
Hay veces que surgian sentimientos de extrañar, a él y a toda mi familia. A mi mamá, a mi papá y a mi hermano, viviendo juntos y felices. Las barbacoas de papá los fines de semana; cuando Alex intentaba enseñarme a andar en skate; o cuando mamá me llevaba el desayuno a la cama y nos quedabamos viendo alguna comedia romantica protagonizada por Hugh Grant.
Por esas razones no me gustaba ir a hospitales, y siempre trataba de evadirlos. Me traían recuerdos en los que prefería no pensar.
Intente dormir, pero las lágrimas no lograban dejar de salir de mis ojos.
«»
Al otro día, por la tarde, Luke volvió como habia prometido. Me sorprendí, no pensé que lo haría, siendo honesta. O quizá solo quería hacerle publicidad a su banda, mostrándome sus canciones.
Era una posibilidad. Eso, o que sus padres lo obligaran (que era mucho más probable).
—Hola, Lia —saludo sonriendo, entrando a la depresiva habitación de hospital que no combinaba con su estado de ánimo.
—Hola —murmure, y él seguía sonriendo— ¿Por qué tan feliz?
—Nada especial, solo aprobé matemáticas —comento orgulloso, yo le sonreí.
—Felicidades. Yo supongo que tendré que dar todas las pruebas juntas...
—Tranquila, puedo darte mis apuntes y eso —contesto, y continuamos hablando un poco sobre las evaluaciones.
No sabía que hablar del colegio, en una aburrida y triste clínica, con Luke Hemmings, podía ser tan divertido.
—Por cierto —dijo luego de un rato, poniéndose de pie y buscando algo en su bolsillo— ¿Quieres escuchar? —pregunto, yo asentí energéticamente y él me acerco su celular con sus auriculares. De fondo de pantalla tenía una foto con sus amigos, dos chicas y cuatro chicos, contándolo a él. Los conocía. Eran sus amigos, y eran populares también. Estaban Scarlett y Michael Clifford, eran hermanos y ambos teñidos de pelirrojo, aunque el de Scar lucia mucho más natural; después estaba Calum Hood, moreno y atractivo para muchas chicas, aunque era el novio de Scar; Melody Jones era también una chica muy bonita, pero estaba de novia con Ashton Irwin, un chico bien parecido con la piel algo bronceada y cabello rubio oscuro.
La música de la banda de Luke era realmente buena. Pude distinguir que cantaba varias veces, pero no era el único vocalista. De todas formas, me habían encantado. Y se lo dije, su música era asombrosa y estaba más que segura de que algún día llegarían lejos.
«»
Los pocos días en el hospital pasaron extremadamente rápido. Luke me visitaba siempre luego del colegio, y mi papa se pasaba por ahí algunas horas. Cuando él venía y yo estaba dormida, hablaba con la enfermera Annie. Decía que le caía muy bien, y yo rogaba que no estuviera coqueteando con ella (pero conociendo a mi padre, yo sabía que si)
El rubio me hablaba de todo. Me contaba cosas que pasaban en la escuela; con su banda; anécdotas graciosas; me ponía al día con cosas del colegio; hablábamos de música; o a veces me preguntaba sobre mi vida personal. Nos habíamos llegado a conocer bastante, y ahora él hasta sabía que mi mamá ya no estaba. Veía en él un amigo, algo que nunca pensé que podría pasar.
Luke comenzó a contar una de sus tantas historias. Era genial que lo hiciera, quiero decir, era como si siempre intentara sacarme una sonrisa y por un momento olvidaba que él era un extraño y que yo estaba en el hospital por su culpa.
Cuando termino yo me estaba doblando de la risa, y pronto el me miro con una sonrisa.
—Cuéntame algo sobre ti —me pidió.
—¿Algo gracioso? —pregunte pensando en la historia de hace unos minutos.
—Lo que tú quieras —respondió.
—Bueno, hm... —dude— Una vez con mi hermano mayor Alex fuimos a una heladería y sin darme cuenta le pregunte al heladero si tenía helado... —Luke estallo en carcajadas y debo decir que tenía una risa muy contagiosa.
—Hola, ¿tienes helado? —me imito Luke, aun riéndose.
—Así fue exactamente, y Alex y él comenzaron a reírse y yo estaba súper incomoda —el rubio se limpiaba las lagrimas de los ojos y yo lo miraba divertida— Vamos, tampoco es para tanto —conteste, él asintió.
—Si es —Luke paro de reír y se me quedo mirando, y tuve que hacer un esfuerzo por no quedarme sin aire. Sus ojos eran los más perfectos que alguna vez había visto, sin exagerar— No entiendo como no fui tu amigo antes, Lia, de verdad. Eres tan simpática —me dijo como si nada y yo sentí que me ruborizaba.
—Bueno, gracias Luke. La verdad, tú también lo eres —admití algo nerviosa, pero con una sonrisa.