Es hora de almuerzo, la cafetería está llena de personas. Ningún jefe principal por supuesto, eso sería rebajarse a compartir la mesa con la chusma. Con los que no están a su nivel. Imbéciles. Hoy no he traído comida de casa porque anoche llegué muy cansada y estaba demasiado idiotizada como para levantarme más temprano de lo normal a cocinar, y como la abuela no guardó nada de ayer heme aquí, comiendo ensalada envasada que compré hace diez minutos. Era lo más económico y debo ahorrar, todavía no me pagan porque aún ni empiezo a trabajar con la banda. Con esto puedo aguantar hasta que llegue a casa. Tampoco es que yo sea una tragona. Esteban se sienta en la mesa, frente a mí. Me incomodo de inmediato. Ay no. —¿Hay algún problema con que me siente aquí? Ni lo miro, no respondo porq

