Helena y Máximo habían construido una amistad cordial luego de conocerse y prácticamente ser los únicos en ir a la librería de la universidad. — Estaba por ir a mi casa pero puedo pasar a dejarte al supermercado—dijo Máximo. — Te lo agradecería mucho. Pato ha tenido mucho trabajo en estos días y a pesar de que tiene mucho trabajo me ha dicho que ha terminado yendo a la oficina. — Será un buen recibimiento cuando llegue a casa a descansar. — Sin duda alguna. Muero por llegar a casa —dijo la chica tomando su mochila y saliendo con Máximo rumbo al estacionamiento. Helena se preguntó qué tipo de cena le podría preparar a Pato por su aniversario, a pesar de que lo celebrarían la siguiente semana con una segunda luna de miel, quería que el día fuera especial. Su esposo le había mandado un

