Bakugō aún yacía sobre el pasto, a su lado Todoroki lo tenía abrazado. -Shotō. -¿Sí Kats?. -No debes tener miedo. -Sí estás conmigo, no lo tendré. -Regresemos al hotel- le sonrió el cenizo. Ambos se levantaron y comenzaron a vestirse. El ojirubí miró al Omega, realmente el bicolor le había robado el corazón. Semi vestido de acercó al chico. -Shotō- le llamó, el nombrado levantó los ojos- Te quiero. Todoroki sintió que su mundo brillaba por primera vez. Sus orbes heterocromaticas estaban vidriosas. -Yo también te quiero Kats. Se fundieron en un nuevo beso, mientras la luna seguía siendo testigo de ahora, un nuevo amor. Había pasado más de una hora, los Omegas seguían en la habitación de los chicos. Shotō abrió la puerta. -Mí Dios!! ¿Dónde estabas?- preguntó Aoyama. -Yo... Hablé

