La noche transcurrió tranquila para el matrimonio pero no para Marcos, aprovecho el tiempo para ejercitarse en su habitación pero su mente no lo ayudaba, solamente pensaba en Diana y aunque quisiera pensar en otra cosa, lamentablemente no podía, no había modo y se estaba volviendo loco. Lo mismo que le pasaba a la mujer, que para ella, la cena fue un fracaso en el intento de pensar en otra cosa. Marcos se fue a acostar pero estaba dando vueltas en la cama. Trato de dormir pero escucho el ruido del auto, se sentó en la cama y ve las luces del auto desde la ventana. El matrimonio entro al garaje y Diana sale del coche. – ¿Cómo la pasaste, amor? –La mira. Ella mira a su marido. –Muy bien, gracias. –Seria. – ¿Pasa algo? –No, nada, solo estoy cansada. –Uy. –Se acerca a ella. –Justo cuand

