Capítulo 9

615 Words
Repiten la escena y por suerte la habían terminado. El director apenas termina la escena, se acerca. – ¿Te pasa algo, Diana? Estas muy desconcentrada. Ella miro al director y miro al campo, mirando a Marcos que estaba sentado en el pastizal. Frunció el ceño y volvió a mirar al director. –No lo se. –Confundida. El le dio una mirada interrogante y Diana trago saliva. –Perdón, no va a volver a pasar, lo hago de vuelta. – ¿Segura? Puedo darte un minuto de descanso. –No, estoy bien. El director asiente. –Esta bien. –La mira. –Acción. Hizo bien la escena y ella estaba aliviada. El director se acerco a los actores. –Muy bien, les doy un descanso. –Dice. Ella y el actor asienten. Diana va hasta el remolque, sin antes darle otra mirada a Marcos. – ¿Qué me esta pasando? –Confundida. Marcos observo a la mujer entrando al remolque y suspira. Se sentía muy raro, dividido por la alegría y por la culpa. Nunca se había sentido así y no entendía el motivo. Diana estaba en su camarín, tomando un poco de te, no entendía que le pasaba. Suspira y apoya su espalda en el respaldo de la silla. –Ay Diana, que macana te mandaste. –Culpándose. Se llevo las manos a la cabeza y cierra los ojos. –Estas loca, Diana. –Piensa y se muerde el labio. Marcos se levanto del suelo y camino por el campo que no había recorrido. Deja escapar un suspiro y volteaba la cabeza para ver si Diana salía del remolque pero no había señales de ella en el predio. El tampoco entendía que le estaba pasando con ella, se sentía muy bien con su compañía pero ella era una mujer casada y el estaba agradecido con su jefe, no podía hacerle eso. Pero era evidente de que algo le estaba pasando con su jefa, pone la cabeza hacia atrás y cierra los ojos. –Que te pasa Marcos, no te puede gustar ella. –Confundido. Diana salio de su camarín y el actor la detiene. – ¿Estas bien, Diana? –Sonríe. –Si, ¿Por qué la pregunta? –No se, tenes la cabeza por las nubes y estas sonriendo mucho. –Lo estas diciendo como si eso fuera algo menos común en mí. –A la defensiva. –Perdón, no me estoy explicando bien. –Aclara la garganta. –Vos sos muy linda pero ahora tener otro brillo, no te tapas tanto. Ella arquea una ceja. –Lo siento, creo que me excedí. Empieza a reírse y toca su hombro. –No te hagas problema, no pasa nada. –Lo mira. –Vamos, tenemos que seguir. El asiente y la acompaña, caminando hasta donde estaba el director. Después de unas horas, eran las seis y Diana fue en busca de Marcos. Lo vio afuera del coche y se acerca. –No te vi mucho por acá. –Si, solamente estuve en la mañana mirando las cosas que hacían. –La mira. –Vi que te equivocaste. Diana mira al suelo y traga saliva. –Si, me salteé un par de cosas pero lo solucione. –Nerviosa. – ¿Vamos? –Si, si, perdón. –Sonríe. Ella lo mira y también sonríe. El le abre la puerta y entra al coche. Los dos ya adentro, Marcos enciende el motor y acelera. El viaje fue en silencio y todavía le faltaba una hora para llegar a la mansión. Diana inquieta, movió un poco los pies y lo mira atentamente. – ¿Tiene novia? –Quería saber. El mueve una ceja y la mira desde el espejo. Diana se había dado cuenta de lo que había dicho. –Oh perdón, es su vida privada. –Arrepentida. –Olvídese de lo que dije. –No, no me molesta, señora, no estoy en pareja. –Bueno, uno tiene sus tiempos para estar de novio. –No estoy desesperado, estoy muy bien así. Ella asiente y Marcos sonríe. –Nunca lo supe, ¿Cuándo se caso con el señor? –Hace tres años pero no nos casamos por iglesia. Más tarde, llegan a la mansión y estaciona el coche en el garaje. Le abre la puerta y ella sale del auto.
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