Al otro día, era domingo y Diana abre los ojos, ve a su marido durmiendo del otro lado de la cama y suspira. Acaricia su mejilla. –Perdóname. –Susurra. Diana fue al baño a darse una ducha y bajo las escaleras para prepararse el desayuno. A los minutos después, Marcos bajo las escaleras y trato de no toparse con ella. La evito y ella se dio cuenta. –Buen día. –Buen día señora. –Mirando para otro lado. –Si no le molesta, voy a desayunar a la cocina. Diana asiente y el camina hasta la cocina. Baja su mirada y suspira, ahora el la evitaba. Hecha la cabeza hacia atrás y suspira. Recordando lo que había pasado la noche anterior. –Aunque quiera, no podemos. –Piensa. –Mi marido me ama y yo le estoy haciendo daño, no puedo hacerle eso. –Asustada. –Buen día. Aparece su marido y la hace salt

