CAPITULO XXV. Scarlett. Poder observar el atardecer es hermoso pero hacerlo junto a él es algo que sobrepasa los límites, todo es tan especial y tan mágico, como el mar, escuchar las olas y ver como se oculta el sol detrás de este mismo. —Voy a poner música, debemos bailar mientras aun se ve el sol—dijo mi hermana colocando en su teléfono una música súper movida. Todos empezamos a bailar como locos, descalzos en la arena disfrutando tanto de este momento como se nos es posible. Levantamos arena en cada movimiento, me pongo de espaldas con mi hermana y juntas hacemos unos movimientos con los brazos, luego bajamos al mismo tiempo y subimos para voltearnos y tomarnos de las manos. Dimos vueltas y en lo que ella me suelta me desequilibrio y choco con el pecho de mi novio

