Capítulo 19

930 Words
Hoy es lunes y oficialmente mis clases de la universidad empezaron. Me encuentro en mi clase de transdisciplina pero no logro concentrarme, mi cerebro se encuentra en otro lado más bien se encuentra pensando en alguien en específico. En estos días no he sabido nada de él, no después de que mató a dos personas inocentes, supongo que así actúa él, unos días desaparece y luego arremete con todo matando a muchas personas. La clase termina y con eso mi día de clases. Camino por los pasillos de la universidad, camino buscando a Violeta. Cuando la encuentro en la entrada de la universidad voy hacia ella. -hola ¿Qué tal el primer día de clases? -pregunto parando de caminar. -bien, no puedo creer que ya estemos en nuestro último semestre -sonrie con alegría. -si, el tiempo pasa rápido. -digo. -¿Tienes tiempo de tomarnos un café? Asiento, tampoco es que tuviera que hacer mucho con mi vida en estos momentos. Caminamos por las calles mientras ella me cuenta de sus vacaciones, me cuenta que fue a una cabaña con la familia de su novio y de como tuvo que rogarle hasta casi arrodillarse frente a su mamá para que la dejara ir, sonrío mientras ella me cuenta. Supongo que yo he sigo del tipo chica buena como dice mamá, ya que nunca he tenido novio, que si he dado mi primer beso si, en un estúpido juego de niños estando en secundaria pero nada más hasta ahí. Me he concentrado en terminar la universidad, que ahora que solo quedan unos meses me doy cuenta de que jamás tuve ese amor del que hablan por los pasillos e incluso en la televisión. Llegamos a la cafetería y nos sentamos en una de las mesas del lugar. -¿Qué te pido? -pregunta levantándose de la silla. -un frapuccino está bien -digo y ella asiente yendo al mostrador. Saco mi celular revisando las r************* , no hay nada relevante por lo que veo así que salgo de ellas. Mi amiga vuelve con las bebidas en mano y se sienta enfrente de mi dejando mi bebida en la mesa. -¿Qué vamos hacer cuando la universidad acabe? -pregunta levantando la tapa de su café. -no sé, ¿Trabajar? -meto el pitillo en el vaso. -¡No! Me refiero de celebración. -ah pues no sé, tu eres la de las fiestas y esas cosas, vez pensando en algo. -bueno estaba pensando en irnos de viaje, solo las dos, pero no sé adónde iríamos. Tengo que pensar el lugar -dice probando de su café. Asiento, probamos de nuestras bebidas y seguimos hablando un poco más hasta que nos tenemos que ir. Miro la hora y son las 14:00pm, no le envío ningún mensaje a mamá ya que ella está trabajando. Esperamos el autobús en unas bancas. Cuando éste pasa, nos subimos, pagamos el pasaje y nos sentamos en las sillas. Miro por la ventana mientras espero a llegar a casa, Violeta es la primera en bajarse, se despide mi y luego baja del bus. Cuando llega mi parada me bajo del bus y camino hasta la casa, llego y dejo mis cosas en mi habitacion. Voy a la cocina y para suerte mía mi mamá dejó el almuerzo preparado, me sirvo una porción de lasaña con un vaso de agua y me siento en el sillón. Busco el programa de vestidos de novia y me pongo a verlo mientras como. Cuando termino lavo los platos y subo a mi habitación. Me acuesto en mi cama boca arriba y miro al techo pensando todo. Cómo dije alguien le tiene que poner un stop a ese asesino y yo si puedo hacerlo, entonces recuerdo el número de la policía. Tal vez si yo iba a por ella todo acabaría, ya no habría más muerte y también ya él no existiría en mi vida, continuaría con mis estudios y ya no lo volvería a ver más. Creo que eso es lo que tengo que hacer pero entonces recuerdo otra cosa, la ves que me amenazó con ir a la policía, recuerdo esa noche y es que me llenó de la sangre de una de sus víctimas. ¿Qué explicación le iba a dar a la policía si se entera de que yo fui testigo de uno de sus crímenes? No sé que hacer, esta situación me tiene frustrada, quiero que todo acabe pero una parte de mi quiere seguir viéndole. ¡Dios mío! ¿Qué cosas digo? Creo que la locura ya me llegó a otro nivel. Hundo mi cara en la almohada y suelto un grito, como si este me ayudara a sacar todos los sentimientos acumulados en mi interior. Cuando me calmo pienso en que hacer, es obvio que no puedo ir con la policía porque estaría en riesgo también. Lo voy a visitar hoy en la noche y espero encontrar una solución para esto. Las horas pasan y la noche cae, mis padres se encuentran durmiendo, yo estoy en la ventana mirando hacia el bosque, debatiéndome conmigo misma en que si esta decisión es la correcta. Solo me voy a arriesgar, que pase lo que Dios quiera que pase. Antes de arrepentirme, pongo un pie en la rama y luego el otro, camino por el árbol hasta que mis pies están en el suelo, es ahí donde empiezo a caminar en dirección al bosque. Y en busca de una solución a todo esto. Sintiendo mi corazón latir fuerte cruzo la carretera y me adentro entre la oscuridad y la frondosidad del bosque.
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