El frío nocturno de la noche me hace estremecer, como siempre el pueblo Dumber se encuentra enfundado por la neblina y la oscuridad. El abrigo que traigo puesto no logra cubrir mis dedos entumecidos, siento mi nariz roja y creo que en cualquier momento voy a congelarme. A pesar de que han pasado dos años, todo se siente igual... Cómo si los años no pasaran en este pueblo. La brisa nocturna hace revolotear mis cabellos, escucho el sonido de los búhos pululando pero no tengo miedo, solo sigo caminando. El fuerte crujido de una rama bajo mis pies me detiene por un momento, miro hacia abajo y mi piel se eriza cuando veo que no se trata de una rama sino más bien, un dedo humano o que digo, el resto de un dedo humano. Tapo mi boca cuando siento como el grito escapa de mis labios, esto es di

