Suficiente...

1561 Words
POV THEO - ¡Theo…! - me toma nuevamente del brazo, evitando que me vaya - ¿Enserio piensas que podrás librarte de mí tan fácilmente? - Hilary, entiende que ya no quiero volver a verte – digo por decima vez en menos de cinco minutos - ¿Por qué no te largas? Esta es una ocasión muy importante y sí intentas arruinarla de algún modo, no respondo ¿entiendes? - ¿Cómo puedes ser tan frío? – retrocedo cada paso que da para acercarse - ¿Por qué haces esto? Eres una mujer casada. - Ese es el problema ¿verdad? – la esquivo nuevamente en su intento de poner sus manos sobre mi – Escúchame un momento mi amor; yo… me voy a divorciar. Me divorciaré de él y tú terminarás con este estúpido compromiso. Así, podremos estar juntos; como antes ¿recuerdas? - Estás mal de la cabeza - es lo único que puedo decir en estos momentos. - Theo… ¡reacciona de una vez! ¿enserio te conformarás con ella? – le dedico una mirada asesina – Sabes que no es lo suficiente mujer para ti; no es nada comparada conmigo. - Ella es todo, comparada contigo – afirmo – Ya me hartaste con todo esto; aléjate de mi mujer, no le toques ni un cabello, ni siquiera pienses en acercarte a ella. Porque lo pagarás caro ¿entiendes? – tras decir lo que tenía que decir; me marcho en busca de Sici. No la he visto en mucho tiempo. Evito quedarme a hablar con los invitados que intentan detenerme; quiero verla. - ¿En dónde está? – pregunto a Dan - La vieron entrar a uno de los salones privados – ingreso al salón privado más cercano que encuentro, pero no hay nadie; salgo de nuevo y la veo saliendo del sanitario para damas. - Aquí estás – sus ojos están hinchados - ¿Qué pasó? – pregunto examinando su rostro - No es nada – su mejilla está roja; la golpearon. - ¿Viste a tu padre? - Sí – evita verme a la cara; fue él, estoy seguro. - ¿Quieres irte? - La fiesta apenas empezó; no sería buena idea – intento acercarme a ella… - Iré a saludar a Nelly – se aleja de mi rápidamente; ese viejo ya se pasó de listo. Tengo que deshacerme de él. Intento hablar con otros invitados para despejar mi mente; pero todo esto empieza a sofocarme. Quiero irme de aquí. - Sici… - interrumpo la conversación que tiene con un grupo de personas – Disculpen ¿puedo recuperar a esta hermosa dama? – pregunto - Claro, claro – tomo su brazo y la aparto de la muchedumbre - Nos vamos – le informo - Pero los invitados… - ¿En verdad quieres quedarte? - No – acepta por fin - Bien, entonces vámonos – tomo su mano y salimos del lugar. Subimos al auto en el asqueroso silencio que se ha posado entre nosotros. Noto que juega con algo en sus manos, parece un pañuelo. - ¿Cuándo hablaste con Anthon? – la interrogo con mi vista fija en la ventana. - No lo hice. - Ese pañuelo… tiene su apellido bordado – señalo - ¿o es un lindo recuerdo? – no responde; la ira empieza a consumirme ¿Por qué carajos sigue viéndose con él? ¿Lo ama después de todo lo que le hizo? – Responde – pido - Sí, hablamos – reconoce por fin - ¿Por qué mentiste? - No tienes que saber todo lo que hago ¿o sí? - Lo que esté relacionado con él sí. - Yo no te pido cuentas sobre las personas con las cuales hablas ¿Por qué deberías hacerlo tu? - Sicilia… - Por ejemplo… esa mujer estaba presente en la fiesta ¿hablaste con ella? - Sí, lo hice para advertirle que sus acciones tienen consecuencias. - No me importa el motivo. No quiero saberlo. - ¿Qué sucede? – la veo directamente – Es como… sí apenas toleraras estar conmigo. - No te compliques; pronto se terminará. - Veo que sigues con la misma idea. - Igual que tú, al parecer – no respondo; todo esto… no sé cómo manejarlo. Creí que todo marchaba a la perfección, pero ella… todo esto es tan frustrante. La sigo en silencio hasta nuestro piso y luego la veo subir camino a su habitación. - Sí te pido que te quedes en mi habitación ¿lo harías? – ella se detiene a mitad de las escaleras. - ¿Con qué fin? - Con el fin de tenerte cerca- empiezo a subir los escalones para poder tenerla de frente. - ¿Es tu manera de pedir sexo? - Sí quisiera eso, ya tendría mis manos sobre ti; desnudándote… aunque ganas no me faltan – dirijo mi mirada a su cuerpo, lo recorro completo y luego la veo a los ojos – Pero esta es mi manera de pedirte que compartamos habitación. - No creo que sea una buena idea – sube otro escalón - ¿A qué le tienes tanto miedo? Dímelo… - Descansa – la veo seguir avanzando - Estoy harto de esto – me apresuro a alcanzarla - ¡Aaaah! – la tomo por las piernas y la subo a mi hombro - ¿Qué haces? Idiota, vamos a caer – empieza a patalear mientras avanzo hacia mi habitación - ¡Bájame! ¡Bájame ahora mismo! – ingreso a mi habitación, pongo el seguro a la puerta y la dejo caer sobre mi cama - ¡Eres un bruto! – subo a la cama y me coloco sobre ella, aprisionándola entre mis piernas - ¡Suéltame, animal! – tomo sus manos y las sostengo sobre su cabeza; me inclino para tenerla lo más cerca posible. - Sshhh… silencio Nopalito – me observa expectante y claramente furiosa – Bien, ahora vamos a hablar como los adultos que somos. - El comportamiento que tienes justo ahora ¿es de un adulto? – sonrío. Adoro que siempre busque pelea. - Es la única manera que encontré para tenerte quieta y que podamos hablar. - No tengo nada que decir. - Mientes; tienes muchas cosas que decir. - ¿Por qué haces esto? – la veo confuso – Lo del compromiso… ¿Qué ganas con esto? - A ti – confieso - ¿Solo eso quieres? - Sí - ¿Quieres mi cuerpo? ¿Alguien con quien divertirte? - Sí, quiero tu cuerpo y claro que quiero divertirme contigo – me dedica una mirada de decepción - Pero también quiero hacerte mi esposa. - ¿Por qué? - Te dije… que no quería una prometida de nombre. - No me amas – declara - Aún no… - me acerco y deposito un beso casto en sus labios – Pero me gustas, el amor es algo que vamos a cultivar poco a poco ¿es mi respuesta suficiente para ti? - Sigo teniendo la opción de irme si me gusta otra persona ¿verdad? - No, ya no la tienes. - ¿Me obligarás? - ¿No te gusto? – pego mi frente a la de ella - ¿Es eso? - Me… me gustas. - Entonces ya está arreglado. Eres mía – tomo sus labios; oh, sí. Esto es lo que necesitaba, la necesitaba a ella; su aroma, sentir su respiración agitarse bajo la mía. Suelto sus manos para poder quitar su vestido. - Espera… - me aparta con cuidado – Estoy cansada. - Entiendo – me pongo de pie, liberándola – Pero… ¿te quedarás conmigo? - Por el momento, quiero tener mi propio espacio. - ¿Hay algún motivo por el cual no quieras quedarte? - Estas siendo infantil – suspiro, enserio intento ser objetivo. - Tienes razón, no debo poner mis deseos sobre los tuyos – no la detengo cuando sale de mi habitación. Pero me siento mal… es como si hubiera un muro invisible que no me deja acercarme a ella; esta allí, pero… no puedo tocarla…. El sonido de los cubiertos contra los platos arruina mi desayuno. - ¿Irás a la fábrica? - Sì, quiero… saber exactamente cuales son los nuevos cambios. - ¿Quieres que te acompañe? - No quiero retrasar tu agenda. Puedo ir sola. - Sigues alejándome – señalo - No lo hago; tu vas a trabajar y yo voy a trabajar, así funciona esto – no respondo. Sigo obligándome a masticar la comida que ahora sabe a cartón. La veo ponerse de pie y tomar su bolso – Escucha – se inclina sobre mí, recostando sus brazos en la mesa – Lo que tu y tu familia hicieron ayer; fue el regalo más hermoso que haya recibido en mi vida – la veo directamente – Seguramente tienes muchos planes para ese lugar y quiero escucharlos todos, pero primero debo ver la situación de la fábrica y así discutir juntos la dirección que va a tomar. - Me parece bien – acaricia mi rostro con su mano y luego se acerca, besándome; cuando lo hace, es como si tuviera un super poder para hacerme olvidar de todo lo demás. - Nos vemos esta noche – deposita otro beso rápido – No regreses tarde ¿entiendes? - Sì – observo como se marcha, dejando una estúpida sonrisa en mi rostro.
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