POV THEO
- ¡Theo…! - me toma nuevamente del brazo, evitando que me vaya - ¿Enserio piensas que podrás librarte de mí tan fácilmente?
- Hilary, entiende que ya no quiero volver a verte – digo por decima vez en menos de cinco minutos - ¿Por qué no te largas? Esta es una ocasión muy importante y sí intentas arruinarla de algún modo, no respondo ¿entiendes?
- ¿Cómo puedes ser tan frío? – retrocedo cada paso que da para acercarse
- ¿Por qué haces esto? Eres una mujer casada.
- Ese es el problema ¿verdad? – la esquivo nuevamente en su intento de poner sus manos sobre mi – Escúchame un momento mi amor; yo… me voy a divorciar. Me divorciaré de él y tú terminarás con este estúpido compromiso. Así, podremos estar juntos; como antes ¿recuerdas?
- Estás mal de la cabeza - es lo único que puedo decir en estos momentos.
- Theo… ¡reacciona de una vez! ¿enserio te conformarás con ella? – le dedico una mirada asesina – Sabes que no es lo suficiente mujer para ti; no es nada comparada conmigo.
- Ella es todo, comparada contigo – afirmo – Ya me hartaste con todo esto; aléjate de mi mujer, no le toques ni un cabello, ni siquiera pienses en acercarte a ella. Porque lo pagarás caro ¿entiendes? – tras decir lo que tenía que decir; me marcho en busca de Sici. No la he visto en mucho tiempo. Evito quedarme a hablar con los invitados que intentan detenerme; quiero verla.
- ¿En dónde está? – pregunto a Dan
- La vieron entrar a uno de los salones privados – ingreso al salón privado más cercano que encuentro, pero no hay nadie; salgo de nuevo y la veo saliendo del sanitario para damas.
- Aquí estás – sus ojos están hinchados - ¿Qué pasó? – pregunto examinando su rostro
- No es nada – su mejilla está roja; la golpearon.
- ¿Viste a tu padre?
- Sí – evita verme a la cara; fue él, estoy seguro.
- ¿Quieres irte?
- La fiesta apenas empezó; no sería buena idea – intento acercarme a ella… - Iré a saludar a Nelly – se aleja de mi rápidamente; ese viejo ya se pasó de listo. Tengo que deshacerme de él. Intento hablar con otros invitados para despejar mi mente; pero todo esto empieza a sofocarme. Quiero irme de aquí.
- Sici… - interrumpo la conversación que tiene con un grupo de personas – Disculpen ¿puedo recuperar a esta hermosa dama? – pregunto
- Claro, claro – tomo su brazo y la aparto de la muchedumbre
- Nos vamos – le informo
- Pero los invitados…
- ¿En verdad quieres quedarte?
- No – acepta por fin
- Bien, entonces vámonos – tomo su mano y salimos del lugar. Subimos al auto en el asqueroso silencio que se ha posado entre nosotros. Noto que juega con algo en sus manos, parece un pañuelo.
- ¿Cuándo hablaste con Anthon? – la interrogo con mi vista fija en la ventana.
- No lo hice.
- Ese pañuelo… tiene su apellido bordado – señalo - ¿o es un lindo recuerdo? – no responde; la ira empieza a consumirme ¿Por qué carajos sigue viéndose con él? ¿Lo ama después de todo lo que le hizo? – Responde – pido
- Sí, hablamos – reconoce por fin
- ¿Por qué mentiste?
- No tienes que saber todo lo que hago ¿o sí?
- Lo que esté relacionado con él sí.
- Yo no te pido cuentas sobre las personas con las cuales hablas ¿Por qué deberías hacerlo tu?
- Sicilia…
- Por ejemplo… esa mujer estaba presente en la fiesta ¿hablaste con ella?
- Sí, lo hice para advertirle que sus acciones tienen consecuencias.
- No me importa el motivo. No quiero saberlo.
- ¿Qué sucede? – la veo directamente – Es como… sí apenas toleraras estar conmigo.
- No te compliques; pronto se terminará.
- Veo que sigues con la misma idea.
- Igual que tú, al parecer – no respondo; todo esto… no sé cómo manejarlo. Creí que todo marchaba a la perfección, pero ella… todo esto es tan frustrante. La sigo en silencio hasta nuestro piso y luego la veo subir camino a su habitación.
- Sí te pido que te quedes en mi habitación ¿lo harías? – ella se detiene a mitad de las escaleras.
- ¿Con qué fin?
- Con el fin de tenerte cerca- empiezo a subir los escalones para poder tenerla de frente.
- ¿Es tu manera de pedir sexo?
- Sí quisiera eso, ya tendría mis manos sobre ti; desnudándote… aunque ganas no me faltan – dirijo mi mirada a su cuerpo, lo recorro completo y luego la veo a los ojos – Pero esta es mi manera de pedirte que compartamos habitación.
- No creo que sea una buena idea – sube otro escalón
- ¿A qué le tienes tanto miedo? Dímelo…
- Descansa – la veo seguir avanzando
- Estoy harto de esto – me apresuro a alcanzarla
- ¡Aaaah! – la tomo por las piernas y la subo a mi hombro - ¿Qué haces? Idiota, vamos a caer – empieza a patalear mientras avanzo hacia mi habitación - ¡Bájame! ¡Bájame ahora mismo! – ingreso a mi habitación, pongo el seguro a la puerta y la dejo caer sobre mi cama - ¡Eres un bruto! – subo a la cama y me coloco sobre ella, aprisionándola entre mis piernas - ¡Suéltame, animal! – tomo sus manos y las sostengo sobre su cabeza; me inclino para tenerla lo más cerca posible.
- Sshhh… silencio Nopalito – me observa expectante y claramente furiosa – Bien, ahora vamos a hablar como los adultos que somos.
- El comportamiento que tienes justo ahora ¿es de un adulto? – sonrío. Adoro que siempre busque pelea.
- Es la única manera que encontré para tenerte quieta y que podamos hablar.
- No tengo nada que decir.
- Mientes; tienes muchas cosas que decir.
- ¿Por qué haces esto? – la veo confuso – Lo del compromiso… ¿Qué ganas con esto?
- A ti – confieso
- ¿Solo eso quieres?
- Sí
- ¿Quieres mi cuerpo? ¿Alguien con quien divertirte?
- Sí, quiero tu cuerpo y claro que quiero divertirme contigo – me dedica una mirada de decepción - Pero también quiero hacerte mi esposa.
- ¿Por qué?
- Te dije… que no quería una prometida de nombre.
- No me amas – declara
- Aún no… - me acerco y deposito un beso casto en sus labios – Pero me gustas, el amor es algo que vamos a cultivar poco a poco ¿es mi respuesta suficiente para ti?
- Sigo teniendo la opción de irme si me gusta otra persona ¿verdad?
- No, ya no la tienes.
- ¿Me obligarás?
- ¿No te gusto? – pego mi frente a la de ella - ¿Es eso?
- Me… me gustas.
- Entonces ya está arreglado. Eres mía – tomo sus labios; oh, sí. Esto es lo que necesitaba, la necesitaba a ella; su aroma, sentir su respiración agitarse bajo la mía. Suelto sus manos para poder quitar su vestido.
- Espera… - me aparta con cuidado – Estoy cansada.
- Entiendo – me pongo de pie, liberándola – Pero… ¿te quedarás conmigo?
- Por el momento, quiero tener mi propio espacio.
- ¿Hay algún motivo por el cual no quieras quedarte?
- Estas siendo infantil – suspiro, enserio intento ser objetivo.
- Tienes razón, no debo poner mis deseos sobre los tuyos – no la detengo cuando sale de mi habitación. Pero me siento mal… es como si hubiera un muro invisible que no me deja acercarme a ella; esta allí, pero… no puedo tocarla….
El sonido de los cubiertos contra los platos arruina mi desayuno.
- ¿Irás a la fábrica?
- Sì, quiero… saber exactamente cuales son los nuevos cambios.
- ¿Quieres que te acompañe?
- No quiero retrasar tu agenda. Puedo ir sola.
- Sigues alejándome – señalo
- No lo hago; tu vas a trabajar y yo voy a trabajar, así funciona esto – no respondo. Sigo obligándome a masticar la comida que ahora sabe a cartón. La veo ponerse de pie y tomar su bolso – Escucha – se inclina sobre mí, recostando sus brazos en la mesa – Lo que tu y tu familia hicieron ayer; fue el regalo más hermoso que haya recibido en mi vida – la veo directamente – Seguramente tienes muchos planes para ese lugar y quiero escucharlos todos, pero primero debo ver la situación de la fábrica y así discutir juntos la dirección que va a tomar.
- Me parece bien – acaricia mi rostro con su mano y luego se acerca, besándome; cuando lo hace, es como si tuviera un super poder para hacerme olvidar de todo lo demás.
- Nos vemos esta noche – deposita otro beso rápido – No regreses tarde ¿entiendes?
- Sì – observo como se marcha, dejando una estúpida sonrisa en mi rostro.