Seguir adelante...

1672 Words
POV THEO Avanzamos por los pasillos del hospital de los De Santi, a diferencia de hace un par de horas; no siento nada, no hay nervios, no hay miedo… es asquerosamente liberador. - Aquí – Cole abre la puerta y se adentra en la lujosa habitación. Lo primero que noto al entrar es a Kaleb, recostado en la pared de enfrente mientras ve la cama en donde Artemis está inconsciente y con la cabeza vendada. Me paro frente a él, como si hubiéramos quedado para salir a dar una vuelta. - ¿No planeas explicar nada? – su voz es casi un susurro y si no fuera por el brillo glacial de sus ojos celestes, creería que es una conversación cualquiera. - No tengo nada que decir – respondo sosteniéndole la mirada - Mi esposa, la madre de mis cuatro hijos y mi vida misma, está inconsciente en la cama a tus espaldas. ¿Puedes decirme el motivo? – Kaleb ladea la cabeza observándome, esperando una respuesta… posiblemente una disculpa. - No debió meterse en una pelea de hombres – suelto. Apenas noto cuando mueve su mano para sujetarme del cuello y luego me estampa conta la pared que hace segundos, estaba frente a mì. - ¡Kaleb! – Cole intenta intervenir - Quédate allí, Cole – dice con voz gélida y él lo obedece – Concuerdo contigo, no debió involucrarse con tus asuntos – aprieta su agarre de mi cuello y empiezo a ver puntos negros en todos lados – Sobre todo, porque al parecer; tú no lo vales. - Kaleb… Theo no está pensando con claridad en estos momentos. Por favor, sé tu el que lo haga – ruega Cole – Él es tu amigo, tu hermano. - ¡Un hermano no lastimaría a Arte! – grita - ¡Fue un accidente! – insiste Cole - Puede ser… ¿Pero viste su actitud? Ni siquiera se disculpó, en su lugar… actúa como un puto cobarde. - ¡Suéltalo! – insiste Cole; me obligo a mantener mis ojos abiertos; pero empiezo a perder el conocimiento, necesito oxígeno… esto es agonizante. - ¿Kaleb..? – él me suelta en el instante en que escucha la voz de su esposa; se gira en dirección a la cama y yo caigo como un costal de papas al suelo. Empiezo a toser en busca de aire para mis pulmones, los ojos me arden y cuando parpadeo, unas lagrimas bajan por mi rostro. - Tranquilo, solo intenta respirar despacio – Cole se me acerca intentando calmarme – Debiste disculparte, idiota – dice mientras me ayuda a ponerme de pie. - Saca a ese imbécil de aquí antes que lo mate – ordena Kaleb y con ayuda de Cole, camino hacia la salida. - No… Espera – Artemis intenta sentarse sobre la cama – Theo ¿Estas bien? – pregunta y ante su tono preocupado; la culpa me golpea más fuerte que Kaleb, los ojos se me llenan de lagrimas que contengo a pura fuerza de voluntad. Ella al verme, intenta ponerse de pie. - ¡Ni se te ocurra! – Kaleb la sujeta, evitando que se baje – No te volverás a acercar a ese idiota. - ¿Qué salvajadas estas diciendo? – pregunta ella – Theo nos necesita. - Artemis… - su tono gélido sorprende hasta a su esposa, quien lo ve sorprendida - Por una puta vez en tu vida, obedéceme – taja - Será mejor que nos vayamos – Cole me saca de la habitación no sin antes escuchar como Artemis empieza a discutir con él. - Cuida el tono con el que me hablas – responde ella, casi gritando - Lo cuido igual que te cuidas a ti misma – responde él. Al cerrar la puerta, sus voces desaparecen, dejándome con un dolor en la garganta que agradezco, me ayuda a enfocarme en el dolor físico. - Estoy bien – digo mientras me alejo y camino por mi cuenta, aún con dificultad para respirar y con mi voz ronca. - Claro que no lo estás – lo ignoro – Deberías ir a casa – aconseja - No - ¿Entonces a dónde irás? - A la oficina – respondo - ¡Son más de las cinco de la tarde! – señala – Estás manchado de sangre, con los nudillos hechos mierda y una bonita marca de los dedos de Kaleb en tu cuello. Vete a casa y deja de causar problemas. - No necesito tu permiso para hacer lo que se me pegue la gana – le suelto molesto. - Te portas como un imbécil con todas las letras. - ¿Cómo te comportarías tu si Sue te dice que está embarazada de otro? – pregunto, deteniendo mi marcha para verlo de frente. - ¿Estás seguro que no es tu hijo? – suspiro exasperado – Puede que sea tu hijo ¿Lo has considerado? - Sì tiene el tiempo de gestación que ella declara, entonces no hay duda de que su hijo no es mío – digo con rabia – Sé perfectamente bien cuando fue la ultima vez que me la cogí – las personas a nuestro alrededor nos ven curiosos. - Entonces no hagas nada hasta corroborar el tiempo de gestación, después puedes hacer lo que quieras; por el momento tranquilízate y no hagas nada más dejándote llevar por la ira. - Todavía no he hecho nada. - Casi matas a golpes a ese idiota, tendrás suerte si no te denuncia. - No me importa, se lo merecía y si no fuera por Arte; ahora estaría muerto. - Eso es otra cosa; ¿Por qué no te disculpaste como es debido? - No quiero hablar de eso, no quiero nada… - empiezo a caminar rápidamente, al llegar a la calle detengo un taxi. - ¡¿A dónde vas?! – grita Cole, pero lo ignoro y me subo al taxi. Le doy la dirección de mi edificio. Trato de calmarme en todo el camino, pero… no puedo concebir la idea de ella… con otro hombre y menos con él. - Gracias – digo al taxista para luego ingresar al edificio. Necesito una ducha, necesito aclarar mis ideas y, sobre todo; necesito información… - Entonces… ¿Qué vamos a hacer? – Dan me mira con curiosidad. Después de pasar la noche en vela y parte de la mañana intentando olvidar todo, he decidido dejar todo atrás… después de hacerlos sufrir. Dan ha reunido todo el historial clínico de Sicilia; 13 semanas, tiene trece semanas de embarazo. Eso significa que ese hijo, no es mío y también, significa que no tengo la más mínima responsabilidad de ella. - El presidente Park me debe un favor; contáctalo, pídele que cancele sus contratos con la empresa de los York – digo. - Pero, los Park son los principales clientes y… - Haz lo que digo, sin cuestionar – lo miro desafiante – O te largas – él asiente. - ¿Algo más? - Cierra la fábrica – no quiero nada de esa mujer. - Pero, los trabajadore de la fábrica… - Ciérrala – digo cortante - ¿Harás protesta por cada decisión? - No señor - La empresa de los Giannoli será absorbida por nuestra empresa, asegúrate de comprarla en su totalidad y hacerla desaparecer para luego venderla por partes. - Sì - Pon vigilancia para Sicilia; quiero detalles de todo lo que hace. Y también en casa de Anthon y Carys. - Entendido. - Cuando el principal cliente de los York se marche, estarán en problemas. Compra todas las acciones que pongan a la venta con nombres falsos, cuando tengamos la mayoría; avísame. - Sì - Por el momento es todo, puedes irte. - Claro – lo veo marcharse. Mi ira no disminuye ni un poco, pero… supongo que no es algo que desaparezca de un día para otro, debo ser paciente y seguir con mi vida.... Durante los siguientes cuatro meses, he permanecido lo más calmado que puedo, pero me emociono como un niño pequeño cuando firmo la compra del 45% de las acciones de la empresa familiar de los York. - No reveles aún quien es el dueño – pido a Dan - Como diga; y la persona encargada de vigilar a los Giannoli envió esto – me da un sobre con varias fotografías- Al parecer, El joven Anthon acaba de divorciarse de Carys Giannoli – eso ya lo veía venir, después de todo; tiene un bebé en camino con la hermana – No les salió para nada barato, además… a la señorita Carys, se le otorgó el 5% de la empresa como acuerdo de divorcio – suelto una risotada - Esas son increíbles noticias; arregla una cena con ella – pido. - ¿Seguro? - Sì - Anoche hospitalizaron a la señorita Sicilia – el corazón se me acelera, pero le ordeno calmarse. Ella ya no tiene nada que ver conmigo. - Es la quinta vez en menos de cuatro meses – comento, viendo las fotos mientras Anthon la saca de su edificio, con cara aterrada. Ha adelgazado y su vientre, parece consumirla. - Sì, al parecer… los médicos creen que tendrán que sacar al bebé antes de tiempo, el cuerpo de la señorita Sicilia parece debilitarse mes con mes. - ¿Algo más? – pregunto - Sì, su padre está furioso por su actitud temeraria – pongo los ojos en blanco – La inversión que rechazó hacer la semana pasada… - No era un buen negocio -afirmo - A su padre no le parece igual. Quiere hablar con usted después del almuerzo. - Estoy harto de sus sermones – tiro las fotos que Dan acaba de entregarme – Dile que estoy ocupado. - Eso dijimos la vez pasada – me recuerda - Entonces inventa cualquier cosa, no quiero verlo. - Haré lo posible – y tras eso, sale de mi oficina. Esto no tiene sentido, no tengo nada aquí; debo buscar algo que me interese de verdad, pero antes de largarme de este lugar; necesito las acciones de Carys.
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