POV THEO
Avanzamos por los pasillos del hospital de los De Santi, a diferencia de hace un par de horas; no siento nada, no hay nervios, no hay miedo… es asquerosamente liberador.
- Aquí – Cole abre la puerta y se adentra en la lujosa habitación. Lo primero que noto al entrar es a Kaleb, recostado en la pared de enfrente mientras ve la cama en donde Artemis está inconsciente y con la cabeza vendada. Me paro frente a él, como si hubiéramos quedado para salir a dar una vuelta.
- ¿No planeas explicar nada? – su voz es casi un susurro y si no fuera por el brillo glacial de sus ojos celestes, creería que es una conversación cualquiera.
- No tengo nada que decir – respondo sosteniéndole la mirada
- Mi esposa, la madre de mis cuatro hijos y mi vida misma, está inconsciente en la cama a tus espaldas. ¿Puedes decirme el motivo? – Kaleb ladea la cabeza observándome, esperando una respuesta… posiblemente una disculpa.
- No debió meterse en una pelea de hombres – suelto. Apenas noto cuando mueve su mano para sujetarme del cuello y luego me estampa conta la pared que hace segundos, estaba frente a mì.
- ¡Kaleb! – Cole intenta intervenir
- Quédate allí, Cole – dice con voz gélida y él lo obedece – Concuerdo contigo, no debió involucrarse con tus asuntos – aprieta su agarre de mi cuello y empiezo a ver puntos negros en todos lados – Sobre todo, porque al parecer; tú no lo vales.
- Kaleb… Theo no está pensando con claridad en estos momentos. Por favor, sé tu el que lo haga – ruega Cole – Él es tu amigo, tu hermano.
- ¡Un hermano no lastimaría a Arte! – grita
- ¡Fue un accidente! – insiste Cole
- Puede ser… ¿Pero viste su actitud? Ni siquiera se disculpó, en su lugar… actúa como un puto cobarde.
- ¡Suéltalo! – insiste Cole; me obligo a mantener mis ojos abiertos; pero empiezo a perder el conocimiento, necesito oxígeno… esto es agonizante.
- ¿Kaleb..? – él me suelta en el instante en que escucha la voz de su esposa; se gira en dirección a la cama y yo caigo como un costal de papas al suelo. Empiezo a toser en busca de aire para mis pulmones, los ojos me arden y cuando parpadeo, unas lagrimas bajan por mi rostro.
- Tranquilo, solo intenta respirar despacio – Cole se me acerca intentando calmarme – Debiste disculparte, idiota – dice mientras me ayuda a ponerme de pie.
- Saca a ese imbécil de aquí antes que lo mate – ordena Kaleb y con ayuda de Cole, camino hacia la salida.
- No… Espera – Artemis intenta sentarse sobre la cama – Theo ¿Estas bien? – pregunta y ante su tono preocupado; la culpa me golpea más fuerte que Kaleb, los ojos se me llenan de lagrimas que contengo a pura fuerza de voluntad. Ella al verme, intenta ponerse de pie.
- ¡Ni se te ocurra! – Kaleb la sujeta, evitando que se baje – No te volverás a acercar a ese idiota.
- ¿Qué salvajadas estas diciendo? – pregunta ella – Theo nos necesita.
- Artemis… - su tono gélido sorprende hasta a su esposa, quien lo ve sorprendida - Por una puta vez en tu vida, obedéceme – taja
- Será mejor que nos vayamos – Cole me saca de la habitación no sin antes escuchar como Artemis empieza a discutir con él.
- Cuida el tono con el que me hablas – responde ella, casi gritando
- Lo cuido igual que te cuidas a ti misma – responde él. Al cerrar la puerta, sus voces desaparecen, dejándome con un dolor en la garganta que agradezco, me ayuda a enfocarme en el dolor físico.
- Estoy bien – digo mientras me alejo y camino por mi cuenta, aún con dificultad para respirar y con mi voz ronca.
- Claro que no lo estás – lo ignoro – Deberías ir a casa – aconseja
- No
- ¿Entonces a dónde irás?
- A la oficina – respondo
- ¡Son más de las cinco de la tarde! – señala – Estás manchado de sangre, con los nudillos hechos mierda y una bonita marca de los dedos de Kaleb en tu cuello. Vete a casa y deja de causar problemas.
- No necesito tu permiso para hacer lo que se me pegue la gana – le suelto molesto.
- Te portas como un imbécil con todas las letras.
- ¿Cómo te comportarías tu si Sue te dice que está embarazada de otro? – pregunto, deteniendo mi marcha para verlo de frente.
- ¿Estás seguro que no es tu hijo? – suspiro exasperado – Puede que sea tu hijo ¿Lo has considerado?
- Sì tiene el tiempo de gestación que ella declara, entonces no hay duda de que su hijo no es mío – digo con rabia – Sé perfectamente bien cuando fue la ultima vez que me la cogí – las personas a nuestro alrededor nos ven curiosos.
- Entonces no hagas nada hasta corroborar el tiempo de gestación, después puedes hacer lo que quieras; por el momento tranquilízate y no hagas nada más dejándote llevar por la ira.
- Todavía no he hecho nada.
- Casi matas a golpes a ese idiota, tendrás suerte si no te denuncia.
- No me importa, se lo merecía y si no fuera por Arte; ahora estaría muerto.
- Eso es otra cosa; ¿Por qué no te disculpaste como es debido?
- No quiero hablar de eso, no quiero nada… - empiezo a caminar rápidamente, al llegar a la calle detengo un taxi.
- ¡¿A dónde vas?! – grita Cole, pero lo ignoro y me subo al taxi. Le doy la dirección de mi edificio. Trato de calmarme en todo el camino, pero… no puedo concebir la idea de ella… con otro hombre y menos con él.
- Gracias – digo al taxista para luego ingresar al edificio. Necesito una ducha, necesito aclarar mis ideas y, sobre todo; necesito información…
- Entonces… ¿Qué vamos a hacer? – Dan me mira con curiosidad. Después de pasar la noche en vela y parte de la mañana intentando olvidar todo, he decidido dejar todo atrás… después de hacerlos sufrir. Dan ha reunido todo el historial clínico de Sicilia; 13 semanas, tiene trece semanas de embarazo. Eso significa que ese hijo, no es mío y también, significa que no tengo la más mínima responsabilidad de ella.
- El presidente Park me debe un favor; contáctalo, pídele que cancele sus contratos con la empresa de los York – digo.
- Pero, los Park son los principales clientes y…
- Haz lo que digo, sin cuestionar – lo miro desafiante – O te largas – él asiente.
- ¿Algo más?
- Cierra la fábrica – no quiero nada de esa mujer.
- Pero, los trabajadore de la fábrica…
- Ciérrala – digo cortante - ¿Harás protesta por cada decisión?
- No señor
- La empresa de los Giannoli será absorbida por nuestra empresa, asegúrate de comprarla en su totalidad y hacerla desaparecer para luego venderla por partes.
- Sì
- Pon vigilancia para Sicilia; quiero detalles de todo lo que hace. Y también en casa de Anthon y Carys.
- Entendido.
- Cuando el principal cliente de los York se marche, estarán en problemas. Compra todas las acciones que pongan a la venta con nombres falsos, cuando tengamos la mayoría; avísame.
- Sì
- Por el momento es todo, puedes irte.
- Claro – lo veo marcharse. Mi ira no disminuye ni un poco, pero… supongo que no es algo que desaparezca de un día para otro, debo ser paciente y seguir con mi vida.... Durante los siguientes cuatro meses, he permanecido lo más calmado que puedo, pero me emociono como un niño pequeño cuando firmo la compra del 45% de las acciones de la empresa familiar de los York.
- No reveles aún quien es el dueño – pido a Dan
- Como diga; y la persona encargada de vigilar a los Giannoli envió esto – me da un sobre con varias fotografías- Al parecer, El joven Anthon acaba de divorciarse de Carys Giannoli – eso ya lo veía venir, después de todo; tiene un bebé en camino con la hermana – No les salió para nada barato, además… a la señorita Carys, se le otorgó el 5% de la empresa como acuerdo de divorcio – suelto una risotada
- Esas son increíbles noticias; arregla una cena con ella – pido.
- ¿Seguro?
- Sì
- Anoche hospitalizaron a la señorita Sicilia – el corazón se me acelera, pero le ordeno calmarse. Ella ya no tiene nada que ver conmigo.
- Es la quinta vez en menos de cuatro meses – comento, viendo las fotos mientras Anthon la saca de su edificio, con cara aterrada. Ha adelgazado y su vientre, parece consumirla.
- Sì, al parecer… los médicos creen que tendrán que sacar al bebé antes de tiempo, el cuerpo de la señorita Sicilia parece debilitarse mes con mes.
- ¿Algo más? – pregunto
- Sì, su padre está furioso por su actitud temeraria – pongo los ojos en blanco – La inversión que rechazó hacer la semana pasada…
- No era un buen negocio -afirmo
- A su padre no le parece igual. Quiere hablar con usted después del almuerzo.
- Estoy harto de sus sermones – tiro las fotos que Dan acaba de entregarme – Dile que estoy ocupado.
- Eso dijimos la vez pasada – me recuerda
- Entonces inventa cualquier cosa, no quiero verlo.
- Haré lo posible – y tras eso, sale de mi oficina. Esto no tiene sentido, no tengo nada aquí; debo buscar algo que me interese de verdad, pero antes de largarme de este lugar; necesito las acciones de Carys.