AURA El primer golpe me llega directo al pómulo y siento de inmediato el sabor amargo y metálico de la sangre en mi lengua. Abro los ojos desmesuradamente por la sorpresa, pero no tengo tiempo físico de reaccionar; con una velocidad de vértigo, Kali me toma con fuerza del antebrazo, gira sobre sus talones para inclinar su hombro derecho, se impulsa utilizando el peso de mi propio cuerpo y me lanza sin piedad hacia el piso. Caigo al suelo de la lona con un golpe seco, sordo e implacable que hace que el aire abandone mis pulmones en un jadeo ahogado. Siento el corazón latir con tanta violencia que el retumbar del pulso me ensordece los oídos. La sangre corre por mis venas, caliente como si fuera lava pura, y un nudo doloroso se contrae en mi estómago, haciendo que las entrañas se me revuel

