Mi madre decía, si conoces a un chico que nunca se rinde e insiste en quedarse a tu lado contra viento y marea, no lo dejes ir, aún más si te ha visto en tus peores momentos y aún así te quiere. No pude dejar de pensar en ello mientras nos alejábamos de la pequeña ciudad por campos verdes y llanos con algunos pocos árboles que bordeaban el camino, estábamos confiando en el gps para llegar a nuestro destino en una tierra desconocida, rumbo al lugar del que Al me había hablado una vez con mucha emoción. Había sido complicado manejar hacia allá, porque el aeropuerto estaba al otro lado de nuestro lugar de encuentro y habíamos tenido que tomar una calle principal llena de tráfico para llegar al camino correcto. Me preguntaba si él llegaría primero que yo... o tal vez ya estuviera allí esperand

