Salí a la superficie y tomé una gran bocanada de aire, dejé que el aire llenara mis pulmones y disfruté del agua que abrazaba mi cuerpo, mis ojos vieron el azul del cielo y sonreí por la calma que me causaba. Los brazos de él me rodearon poco después, para girarme hacia donde estaba, justo detrás de mí. Presentí entonces que tendríamos una mañana tranquila o tal vez todo el día. Me ajusté los visores de nuevo y sin previo aviso, me hundí de nuevo en el agua y fui en busca de los tan nombrados arrecifes de coral que habíamos ido a ver. Al me alcanzó al instante, era más rápido bajo el agua que yo, por algo me gustaba más la superficie. Cuando él veía que me costaba un poco, tomaba mi mano y me ayudaba a ir más rápido, así llegábamos a nuestro destino antes de que quisiera subir por aire de

