Diego/ Italia
Estaba tranquilamente trabajando en mi oficina cuando de repente entra Emilia.
—¿Diego viste lo que dicen las noticias? — preguntó desesperada.
—No... ÂżSobre quĂ© hablas? — preguntĂ© extrañado, que era lo que estaba pasando que no tenĂa idea, nosotros siempre estábamos metidos en polĂ©mica pero eso era normal, estábamos acostumbrados, pero ÂżQue era tan grande como para que Emilia viniera desesperada a mi oficina?
—Ayer en la noche Ariel me pidiĂł que le prepara el jet como de costumbre cuando viajamos, pero esta vez me pidiĂł que me quedara y ahora entiendo todo— dijo sacando su celular para teclear un par de veces y mostrarme unas fotos y noticias sobre mi hermano y un chico que estaba a su lado— se fue a las vegas, ¡y se casĂł! Mira esto— dijo mostrándome la noticia que decĂa que estaba casado con AzĂşl Torre hijo de el gran empresario y hotelero francĂ©s Liam Torre.
—Espera...— estaba muy confundido Âżque estaba pasando?— Él está casado, Âżcon un Chico?— preguntĂ© desconcertado, hasta lo que sabĂa no le gustaban los chicos— ÂżY Rebeca? ÂżQuĂ© rayos está pasando?— preguntĂ© mirándola.
—No lo sĂ©, pero todos me caen mejor que esa loca, además mĂralo por el lado bueno, estará tan ocupado con su esposo que tĂş vas a poder salir con quien se te dĂ© la gana sin que Ă©l te diga que tienes que ser serio— dijo mientras se sentaba en el sillĂłn de enfrente.
—Si no me molesta que este casado con un chico solo me sorprende, nunca dijo que le atraĂan los chicos y que habĂa conocido a uno, hasta donde yo sabĂa anoche estaba con Rebeca— dije frunciendo el ceño— cuando esa se entere va a poner el grito en el cielo, quizás que locura hace. Pero bueno ahora solo hay que esperar, porque supongo que Ă©l va a estar unos dĂas sin contactarnos.
—También lo creo y claramente la loca se va a poner más loca de lo que esta, pero me siento tan feliz!— exclamó.
—Yo igual estoy feliz por él, aunque me molesta el hecho de que no nos contara nada, ¿A ti te contó algo?— pregunté.
—No, absolutamente nada— dijo desinteresada mientras veĂa su celular.
—Al menos va a estar un poco más desconectado del trabajo, me preocupa que siempre esté ocupado y no tenga tiempo para él mismo, le puede pasar la cuenta— comenté con un poco de preocupación reflejada en mi rostro.
—No te preocupes que mientras yo esté viva siempre me voy a preocupar de alivianar su trabajo para que no se enferme— dijo sonriendo.
DĂas despuĂ©s...
Ya estaba todo aclarado, tuve que informarme gracias a las noticias ya que mi querido hermano ni siquiera se habĂa molestado en llamar, solo habĂa llamado para decirme que fuera a Las Vegas para que conociera a su ahora esposo.
Con gusto aceptĂ©, querĂa ver que estaba pasando con mis propios ojos, si lo que tenĂan era real o no, estaba realmente intrigados por eso ahora estaba haciendo mis maletas para ir a Las vegas.
ComprĂ© un vuelo en primera clase que tenĂa que tomar en una hora por la que estaba atrasado, llamĂ© a Emilia, le dije que ya me estaba por ir, que se encargará de todo y cuidará bien de la empresa.
TomĂ© un taxi para que me llevara al aeropuerto internacional, al llegar corrĂ a la parte donde me tocaba, hice la fila y luego subĂ al aviĂłn sin problemas, para suerte mĂa habĂan chicos lindos, tal vez con suerte me podrĂa tirar a uno en el baño.
ווווווווו×
—Ohhh... ohhhh— gemà mientras follaba la boca de un chico de pelo n***o con labios gruesos.
No lo soportĂ© más y me corrĂ en su garganta, el chico se atragantĂł con mi esencia, no tenĂa tanta práctica al parecer.
Me arreglé los pantalones, me subà la bragueta y salà del baño, me senté nuevamente en mi asiento, dormà tranquilo por las horas que quedaban de vuelo.
SentĂ que alguien me movĂa, cuando abrĂ los ojos vi una azafata que me estaba moviendo.
—Señor el avión a aterrizado hace 15 minutos— informó.
—Lo siento— dije levantándome, saquĂ© mi bolso del compartimiento de arriba de los asientos y bajĂ© del aviĂłn, lo primero que hice fue llamar a Ariel, porque no tenĂa ni puta idea de donde moverme en esta ciudad.
Lo habĂa llamado un montĂłn de veces y solo salĂa el buzĂłn.
Estuve parado ahà unos minutos hasta que decidà llamarlo una vez más sonó una, dos, tres y cua...
Llamada.
—Mmmm... ¿quién es?
—Soy tu hermano estúpido— conteste con molestia.
—¿Diego?
—No, soy papá.
—Qué gracioso.
—Para que preguntas entonces— rodé los ojos con impaciencia.
—En fin ¿qué quieres?
—Llegué, ven a buscarme.
—¿A qué hora?
—Hace como media hora.
—¿Que?!
—Como escuchas asà que más te vale apurarte— amenacé con ganas de darle un golpe por tenerme esperando tanto tiempo.
—¿Por qué no llamaste ayer por la noche?
—Porque no sabĂa a quĂ© horas iba a llegar, pero llevo llamándome como 15 minutos y no contestas, parece que la noche con tu chico estuvo intensa.
—Que querĂas es mi esposo.
—Me imagino lo melosos que son y el tipo de cochinadas que hicieron anoche como para que no despertarás por el sonido de tu celular— sonreà con malicia.
—Cállate.
—Está bien, pero ven a buscarme estoy aquà todo aburrido viendo a la gente pasar.
—Bien llego allá en una hora.
—¡¿Una hora?! Que quieres que haga mientras tanto, no conozco a nadie, ni nada, con suerte se dónde está el baño, debes apuntarte.
—No lo sé, toma un café o algo me da lo mismo.
—Pero, es muy ca...
Fin de llamada.
—ro— ni siquiera me dejó terminar de hablar y me cortó la llamada, este imbécil me las va a pagar.
Estuve ahĂ caminando al rededor por no sĂ© cuánto tiempo, viendo como todos se encontraban con sus familiares mientras yo estaba ahĂ solo viĂ©ndolos hasta que mi celular sonĂł, me alivie un poco, hasta habĂa llegado a pensar que me habĂa dejado botado.
Llamada.
—¿Ariel?
—Estoy en el aeropuerto ¿en qué lugar estás?
—Estoy cerca de unos baños, al frente hay un cajero.
—Bien, si, si se dónde queda, estoy cerca.
—Apúrate que no te veo.
Fin de la llamada.
Cuando por fin vi que venĂa Ă©l con el otro chico que por cierto era mucho más lindo en directo, caderas anchas, rostro blanco, cabello azul, ojos verdes.
Les sonreà y caminé hacia ellos.
En cuanto tuve en frente a Ariel lo abracĂ©, a pesar de todo lo habĂa extrañado.
—Te eh extrañado tanto hombre ¿Por qué no llamabas?— saludé a Ariel mientras me separaba un poco para ver a su chico de cabello azul.
—Lo siento, cĂłmo ves he estado enfocado en otras cosas— dijo mirando a su esposo— Te presento a AzĂşl Torre mi Esposo, hermanito— dijo Ariel presentándolo, lo mirĂ© de nuevo, ahora de cerca, se veĂa tĂmido.
—Pero valla chico el que te conseguiste Ariel, quisiera yo tener tu suerte— dije guiñándole un ojo para luego volver a mirar al chico— soy Diego Flores como podrás ver el hermano de este tonto— dije presentándome.
—Es un gusto conocerte Diego— dijo sonriendo dulcemente, extendiĂł su mano hacia mĂ, pero envĂ©s de eso lo abracĂ©, ahora era de la familia.
—No tantas formalidades ahora eres mi cuñadito— hablé guiñándole el ojo cuando me alejé de él— creo que nos llevaremos muy bien.
—Supongo que si— comentĂł tĂmido.
—¿Entonces que haremos ahora? Por quĂ© muero de hambre— dije con un poco de tristeza porque el pesado de mi hermano se habĂa demorado mucho, estaba muerto de hambre ahora mismo— alguien me dejĂł aquĂ por más de dos horas por no contestar el telĂ©fono— dije mirando al culpable.
Este rodĂł los ojos.
—Lo siento, estaba durmiendo y para tu suerte estaba pensando que fuĂ©ramos a tomar desayuno a algĂşn cafĂ© porque no alcanzamos a tomar desayuno en casa— propuso mirando a su chico y a mĂ.
—Me parece genial— dije sobando mi estĂłmago mientras sonreĂa.
—Igual a mĂ— dijo el chico, sus ojos brillaron de felicidad al parecer tenĂa tanta hambre como yo.
—Entonces vamos al auto— dijo Ariel.
Se acercĂł a Ă©l y puso su mano en su espalda baja posesivamente. AzĂşl rodeĂł con el brazo que estaba entre ellos su cintura. Caminamos en direcciĂłn al auto mientras los seguĂa por detrás ya que ellos sabĂan dĂłnde estaba el auto yo no, al llegar al auto Ariel le sacĂł el seguro y acomodĂł mi bolso en la maletera, abriĂł la puerta para Ă©l como todo un caballero, mientras que yo subĂa en la parte trasera, Ariel rodeĂł el auto y subiĂł tambiĂ©n.
Ariel empezĂł a conducir.
—¿Y? CuĂ©ntenme, ÂżCĂłmo es la vida de casados?— preguntĂ© mientras los miraba sonriendo con picardĂa.
—Creo que llevamos muy poco tiempo para dar una opinión— dijo Azúl.
Ariel lo mirĂł.
—Cuando te cases sabrás lo bueno que es— le sonriĂł, realmente le estaba sonriendo, al parecer iban muy enserio, no habĂa sido solo un arrebato, aunque Ariel no era el hombre de hacer la cosas por arrebato al principio habĂa dudado se su relaciĂłn, primero a Ă©l no le gustaban los chicos, segundo estaba con Rebeca cuando se casĂł con Ă©l y tercero se habĂa casado de repente sin decirle nada a nadie.
—No lo creo, yo no soy como ustedes, se conocieron y se casaron porque no me van a decir que se conocĂan, porque nunca me lo habĂas presentado Ariel— dije mirando a Ariel por Ă©l espejo retrovisor para ver su mirada y encontrar algo que dijera que estaban fingiendo, pero al parecer Ă©l se sentĂa muy cĂłmodo y tranquilo con Ă©l.
—Bueno, no podĂa dejarlo ir, ahora nunca nos separaremos ÂżVerdad cariño?— dijo Ariel mirándolo de reojo mientras seguĂa conduciendo, realmente estaba perdido, nunca lo habĂa visto ser tan meloso con sus parejas anteriores.
—Si, me siento feliz a tu lado— dijo AzĂşl mirándolo medio bobo— Al principio, cuando nos conocimos pensĂ© que serĂas igual a todos los hombres famosos, superficiales e engreĂdos, pero despuĂ©s fuiste amable y sincero.
—Cuñado no voy a encubrir a este tonto, en realidad estoy sorprendido, por quĂ© Ă©l si era de esa manera, no sĂ© quĂ© le hiciste— dije yo echándolo al agua, es que realmente no sabĂa que le pasaba, habĂa cambiado muy de repente ya no era tan engreĂdo, me reĂ un poco.
—Tampoco sé que me hiciste Azúl, pero sé que ahora me siento mucho más feliz y completo que antes— dijo con una mirada de cariño hacia él
—Ya déjense de miraditas— dije irritado de tanta melosidad— ¿Cuáles son los planes para hoy?
—DespuĂ©s de desayunar, deberĂamos ir a casa para dejar las cosas de Diego— sugiriĂł AzĂşl.
—Si, podemos ir a la playa, después podemos cocinar algo en casa y en la tarde podemos ir a alguna discoteca— planeó Ariel.
Hablamos por un rato con Ariel sobre lo que habĂa pasado en la empresa mientras Ă©l no estaba y de otras cosas, habĂa notado que AzĂşl estaba ocupado con su celular, hasta que Ariel decidiĂł preguntarle.
—¿Cariño?— le hablĂł, AzĂşl apago si celular para mirarlo a Ă©l muy sonriente por su conversaciĂłn— ÂżCon quiĂ©n hablabas? ÂżPor quĂ© sonreĂas al celular?
—Hay Ariel deja de ser tan celoso y posesivo con AzĂşl, es solo su celular— dije tranquilo, este hombre realmente no era mi hermano, ¡él estaba celoso! PensĂ© que nunca serĂa digno de ver a Ariel celoso, pero ahĂ lo tenĂa Ă©l estaba muy celoso de no ser la causa de la enorme sonrisa en el rostro de su esposo.
AzĂşl se rĂo nervioso
—Disculpen fui un poco mal educado, pero era alguien importante— se excusó.
—Espero que no tan importante como yo— dijo Ariel mirándolo brevemente mientras volvĂa su mirada a la carretera, en verdad estaba celoso.
Nos reĂmos yo y AzĂşl
—No tienes por quĂ© ponerte asĂ, no hay razĂłn, luego lo entenderás— dijo mientras tomaba su mano, que irritante, realmente no quiero enamorarme si voy a estar asĂ todo el tiempo, me gustan esas pelĂculas cursis, pero tenerlo en frente es muy distinto, además de sentirme excluido y raro, sentĂa que estorbaba en todo momento.
Alina~