15. Matt Murdock

1969 Words
Título: "Regalo a un desconocido". Personaje: Matt Murdock/Daredevil. Parte: 1/1. Lenguaje: Joven/Adulto. * Me encontraba en una banca, mi banca bajo un árbol, en un parque de Hell's Kitchen, leyendo, como siempre. Ya iba a mas de la mitad del libro, me encantaba. Siempre me encantaron los libros de mujeres que saben demostrar su fuerza de voluntad y de resistencia ante todo. El viento era algo leve, por lo que solo unos pequeños cabellos se volaban de mi peinado e intentaba volar las paginas del libro, si no fuera porque yo las sostengo ya me hubiera perdido la página. - ¿Puedo sentarme? - una masculina voz se escucha y levanto la vista del libro, para toparme un hombre bastante mucho muy guapo... Por amor a Gandalf, ya digo cosas sin mucha coherencia. El hombre guapo en cuestión llevaba un bastón blanco y lentes oscuros. Ciego. - Por supuesto - dije con tono amable, que diera a entender que llevaba una sonrisa en mi rostro. Me hice a un lado de la banca y el hombre se sentó del otro. Lo miré de reojo, se veía demasiado seguro y confiado, vaya raro. Volví mi vista al libro. - ¿Cómo te llamas? - pregunta de la nada y levanto levemente la vista del libro con el ceño ligeramente fruncido. Luego respiro hondamente, no sabe que estas leyendo, no lo culpes. - ____ Carter, un gusto - respondo con tono amable, él sonríe. - Matthew Murdock y el gusto es mio - saluda sonriente girándose a verme. Sonrío aunque no lo note y vuelvo a leer. Una vez paso de hoja, él gira su vista a mi con pregunta en su rostro y ahora si sabe que estoy leyendo. ¡AHORA SI! Una sonrisa cruza mi rostro. - Ajedrez - digo, sin esperar su pregunta, su expresión es de pregunta o confusión -. Ese es el nombre del libro. - Ya entiendo... - se queda unos segundos en silencio, pareciendo querer meditar algo. - ¿Quieres que lea? Es una historia algo muy feminista, pero es bonita... ¿Quieres? No tiene una editorial en braille, así que si quieres... - pregunto balbuceando un poco, una sonrisa autentica aparece en su rostro. - Me encantaría - responde y cierro el libro para después abrirlo en la primer página. Suelto un suspiro. "[Antes de empezar con la historia verdadera, vamos a explicar mas o menos el porque del nombre 'Ajedrez'... Hay varias formas de analizar el ajedrez... Como una escala de posiciones sociales; donde el peón es el mas débil, pero que con esfuerzo y valor, consigue ascender hasta lo mas alto; donde el alfil y el caballo tienen un valor semejante, dependiendo la circunstancia: la caballería en una guerra mas cerrada es mas eficaz; y el alfil en una guerra mas abierta aumenta su importancia; donde la torre toma un lugar de 'defensa' Rey, como una barrera casi impenetrable; donde la Dama es importante, pero aún así el Rey es quien manda. Ó, como yo prefiero verlo, dado que soy mujer: una demostración de la fuerza y poder de la mujer ante el hombre, y que no siempre es la mujer la que debe sentirse segura en las manos de un hombre, sino sentirse fuerte para protegerse ella misma, su amado y los demás. Donde si bien el Rey es quien manda y a quien se protege, la perdida de la Reina es completamente dolorosa y afecta bastante la fuerza y eficacia del 'Reino', por así llamarlo. Donde la Dama actúa como sostén de dicho Reino, ella es la fuerza y la resistencia, ataca ferozmente como guerrera y defiende con uñas y dientes como madre. Porque si, quiero demostrar el poder subestimado de la mujer, poder que es demostrado de forma algo gratificante en el Ajedrez...]" - ¡¡Matt!! ¿Qué estabas haciendo? ¡Te estuve buscando! - se escuchó una voz que detuvo mi lectura, arrugué el ceño con fuerza, ¡bravo! ¡mas interrupciones de lectura! - Lo siento, debo irme... pero espero cruzarnos nuevamente en esta banca - dice con una sonrisa coqueta levantándose, una tarjeta cae de su bolsillo 'por accidente', ajá. Yo junto las cejas en una mueca de incredulidad, aunque sé que no puede verme, pero el silencio lo muestra -. Gracias por leerme, no cualquiera se ofrece a leerle algo a un ciego sin esperar nada... - Como diga, señor Murdock - digo volviendo a la página por la que me quedé antes. - ¿Por qué siempre que te encuentro estás con una chica linda? - murmuró el muchacho algo regordete a Matthew. Rodé los ojos y me levanté. Tomé mi teléfono buscando algo en internet que me tomará unos días. * * * - Oh, vamos, ¿en serio? - pregunta mi compañera de trabajo - ¿Pasarás todo Ajedrez a braille, por un desconocido? - El desconocido es abogado, se llama Matt Murdock, y sabes que soy un alma caritativa, Jenn - respondo tranquilamente, sin inmutarme en lo mas mínimo, mientras me quito mi bata de nutricionista. Porque hasta los nutricionistas también tenemos que usar batas. - ¿Cómo sabes que es abogado? ¿Lo investigaste? - eso se ganó un golpe - ¡Auch! ¡Eso dolió! - Te lo mereces. No lo investigué, el dejo "accidentalmente" - hice las respectivas comillas - su tarjeta en la banca. - Oh, bueno. Eso explica mucho... - yo ruedo los ojos y tomo ambos libros junto con las demás cosas - ¿Y ya sabes como hacerlo? Digo, es algo complicado... - Si sé como hacerlo, y de echo ya lo empecé, Jenn - digo y camino hasta la puerta -. Ya voy por mas de la mitad del libro. - ¡Espera! ¿Cómo que "accidentalmente"? - pregunta refiriéndose a las comillas - ¿Cómo, o mejor dicho, por qué piensas que lo hizo a propósito? - Por la sonrisa coqueta el ciego me dirigió en el momento exacto en que la tarjeta cayó del bolsillo - respondo volviendo a dirigirme a ella. - ¿Te coqueteó y no lo golpeaste o amenazaste con una cuchara? ¿E incluso piensas darle un libro pasado con tus propias manos a braille? ¡Te gusta! ¡¡Oh por dios!! ¡Esto si es nuevo...! ¡No me golpees otra vez! - dice elevando las manos a su rostro y cubriéndolo. - Entonces cierra la boca, Jenn - digo riendo, pero un leve rubor en las mejillas. La veo sonreír con picardía. - ¿Sabes? Ni tienes porque golpearme. La verdad no ofende, ____. - Chitón, Jenn - digo mas sonrojada todavía, camino nuevamente a la puerta -. Ahora si. Adiós y espero que disfrutes tu cita con Chris - digo para después salir de la sala y después del edificio del hospital. Caminé hasta mi casa a paso tranquilo y una vez allí simplemente continuo con el libro. Solo queda un poco y creo poder terminarlo a tiempo para mañana. * * * Otra vez en la banca, bajo el mismo árbol con el mismo libro... solo que este viene sin tinta, pero con muchos puntos, y este libro se encuentra en mi bolso. Decidí dejar de leerlo, para que otro lo haga por mi. Seguí leyendo mi libro, uno nuevo, sin sacar a su amigo de mi bolso. Yo casi llego al final cuando siento como alguien se planta frente a mi. - ¿Puedo sentarme? - pregunta y yo sonrío al reconocer la voz. - Por supuesto - digo con una sonrisa y me hago a un lado de la banca para que él se siente. - ¿Seguiremos con la lectura? - pregunta al oír como cierro mi libro. - Ajá. Pero esta vez me devolverás el favor - digo guardando mi libro en el bolso y sacando el otro. Lo coloco sobre sus piernas. Matt tantea la tapa, el borde y la contra tapa con una sonrisa amplia. Gira su rostro hacia mi, pero permanezco inmutable -. Vamos, ábrelo... - animo con una sonrisa que se nota en mi voz. Obediente abre el libro y siente las hojas ampliando mas su sonrisa. - Increíble - murmura -. ¿Lo pasaste tu misma? - Sip. Me tomó algunos días, pero lo hice a gusto - respondo y siento como gira su cabeza hacia mi. Juraría que me está mirando, aunque sea ciego, pero podría jurarlo. Como si me analizara para ver si estoy mintiendo. - ¿Quién le da un regalo como este a un desconocido? - pregunta mientras tantea los puntos del libro. - Yo lo hago. Tengo un alma caritativa - respondo con un encogimiento de hombros -. Ahora, ¿qué te parece si lees un poco? - él sonríe ampliamente asintiendo. - ¿Qué tal si empezamos por donde nos quedamos? - pregunta con una sonrisa coqueta. Y ahí está de nuevo el leve rubor. Extrañamente, lo veo sonreír aún mas, como si pudiera notar aquella reacción. - Claro, por donde nos quedamos... - respondo recuperando inmediatamente la compostura. - Muchos pensarán que esta historia se basará en una mujer firme, resistente, fuerte y a la vez elegante y coqueta (porque la dama combina su vestido con sus zapatos, con firmeza y seguridad se viste y posa en el color de su pueblo, segura de si y de quien es y a donde pertenece) - cierro los ojos para escucharlo mejor y recibir mejor las palabras que salen de sus labios, sonriendo como idiota por su rápida, fluida, suave y hermosa lectura, si alguien no disfrutara esto es posible que no disfrutara nada de la vida -. Pero no. Se basará en una mujer que manda sobre si misma, y en defensa de sus queridos. Una mujer que se sacrificaría para alguien pueda hacer lo que ella también hace, que lo defendería, apoyaría para que ese alguien pueda ser algo... Como una Dama defiende un peón hasta que este llegue al otro lado del tablero para coronarse... - ¿Por qué te detienes? - pregunto abriendo los ojos y observándolo. - ¿Podría ser que cuando leíste este párrafo, en especial el final, pensaste en la idea de pasar el libro a braille? - pregunta. - No precisamente - respondo con una sonrisa, él coloca una mano sobre mi hombro y baja por este hasta llegar a mi mano. - Gracias - dice apretando levemente mi mano. - Te reitero que lo hice a gusto - digo apretando yo su mano, lleva su otra mano a mi mejilla y la acaricia con el pulgar. - ¿Quisieras tener una tercera cita conmigo? - ¿Tercera cita? - Si, dado que al parecer nuestras citas son de lectura ya vamos por la segunda y si aceptas será la tercera - dice y acerca su rostro al mio -. Y en lo que a mi concierne, se puede besar a la chica en la segunda cita - y me besa. Me hubiera separado si mi fuerza de voluntad estuviera mas elevada. Pero afortunadamente no lo estaba, con afortunadamente me refiero a gracias a sus suaves y deliciosos labios, así que terminé devolviendo el beso. Lo sentí sonreír en el beso causando que yo lo haga también. Nos separamos por falta de aire. - ¿Besas a todas las desconocidas que encuentras sentadas en una banca bajo un árbol leyendo? - Si - abro los ojos como platos. ¡¿Qué carajos?! - ¿Eh? - Si, porque eres la única chica desconocida que encuentro sentada en una banca bajo un árbol leyendo. Y que además paso un libro entero a braille solo por mi... - ¡¡Matt!! - grita el mismo chico regordete. - Estoy ocupado, Foggy - dice para volver a besarme. Vaya ocupación.
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