19. Howard Stark

2180 Words
Título: "Tutorial para no preocuparse por tus problemas por dos o tres días". Personaje: Howard Stark. Partes: 1/1. Lenguaje: Joven/Adulto. * - Oh, vamos. Tienes que animarte - la animo con una sonrisa, pero ella niega y vuelve a sonarse la nariz con un pañuelo. Frunzo el ceño soltando un bufido de frustración mientras recuesto mi cabeza en la mesa con frustración. Nunca fui de las chicas que saben dar consejos, que saben consolar personas... soy mas bien del estilo despreocupado que no suele ponerse a sufrir por amor. Si tuve parejas, y si, fueron unos patanes. Pero esa no es razón para andar de llorona todo el día. Una buena patada en las partes débiles del patán y problema solucionado. - No quiero - dice sonándose la nariz nuevamente. Plan B. Y me refiero a B de borrachera o beber. - Ya sé - voy hasta su armario y saco uno de sus vestidos, es bonito y con un floreado sencillo. Miro mi vestimenta por unos segundos con desaprobación para después encogerme de hombros -. Ponte ese vestido AHORA - ante mi mirada de pocos amigos ella toma el vestido y corre al baño. Sonrío satisfecha por mi autoridad. I'm adorable. Sale del baño y sonrío. Tomo un cepillo y me acerco con seguridad a su cabeza. Luego de hacerle un bonito peinado y retocar un poco el mio, porque a decir verdad, no me gusta arreglarme demasiado. Solo lo justo y necesario. Tomo su mano y salimos de la casa. Esto será divertido. - ¿A donde vamos? - A hacer que te sientas mejor y te olvides de los problemas. - Eso no responde a mi pregunta. - Si lo hace - seguimos caminando por unos minutos hasta llegar a donde quería. - ¿Qué hacemos aquí? - Misma respuesta que la pregunta anterior, querida amiga - digo y abro la puerta. El ambiente es pintoresco, alegre y bastante borracho. Típico del ejército. Sonrío levemente rodando los ojos mientras arrastro a mi amiga hasta la barra. Siento como varios hombres posan la mirada en nosotras y tengo la necesidad de quitarles los ojos con una cuchara a todos y cada uno... o al menos hasta que recordé porque la traje aquí. El cantinero, quien ya me conoce, se acerca a nosotras. No mal interpreten. Yo vengo cuando está vacío y por eso el sujeto me conoce. - ¿Qué se les ofrece, señoritas? - Una cerveza... - miro de reojo a mi compañera - y absenta - digo con una sonrisa resplandeciente, frunce el ceño -. Por favor - digo al momento que dejo un billete algo alto en la copa de propinas. - Enseguida, señorita - dice y se aleja. Las ventajas del dinero. - Espero que la absenta sea para ti, ____ - yo sonrío inocente. - Pues claro - digo con una sonrisa y luego ruedo los ojos. Minutos después el sujeto llega con el pedido. Tomo la cerveza rápidamente y la miro arqueando una ceja -. Anda bebe, no es tan fuerte - ¡Me iré al infierno por tal mentira! -... bueno si es fuerte, ¿pero y qué? Para eso te traje. Créeme, mi plan te hará no preocuparte por tus problemas por dos o tres días. Depende la eficacia. - ¿Eh? ¿Cómo pretendes que...? - Mira. El primer día, osea hoy, te emborracharás, beberás, te divertirás, harás locuras y cosas extrañas. Por lo tanto no tendrás tiempo para preocuparte o siquiera pensar, ya sabes, funciones que anula el cerebro con demasiado alcohol. Las primeras doce o tal vez mas horas del segundo día tendrás una resaca infernal y la cabeza te dolerá tanto que tus problemas pasarán a segundo plano. Y las otras doce horas... estarás tan preocupada en saber que demonios hiciste hoy que no tendrás tiempo para preocuparte por otra cosa - finalizo con una sonrisa. - ¿Y el tercer día? - Pues... si tienes suerte, habrás hecho tantas locuras hoy que el tercer día aún no sabrás que hiciste o, si lo sabes, estarás demasiado preocupada por ello que no podrás acordarte del maldito patán. Y ¡ta da! ¡Problemas olvidados por tres días! ¡AHORA BEBE! - grito y ella me mira dudosa - Si no bebes usaré un embudo y te la meteré por la garganta - e inmediatamente comenzó a beber. Ah, pero que buena amiga soy. Una perfecta influencia para la juventud de estos días. * - ¡Ey, Zac! ¿Me traes una de ginebra? - le pido al cantinero y veo de reojo a mi amiga - ¿Y qué es lo mas suave que tienes? ¿Cerveza? - Ajá. ¿Para? - Hey, necesito estar sobria para llevarla sana... bueno, salva a su casa esta noche. Así que algo que no me emborrache lo suficiente para hacerlo. - Tengo café - murmura divertido y yo miro a la amiga ya borracha que tengo en frente. - Bien, trae café. Pero que no se entere - murmuro y el ríe antes de volver a alejarse. Vuelve con la ginebra, supongo que el café se está calentando. Le extiendo el vaso a mi amiga. - Gracias, ¡hip! por traerme a ¡hip! aquí, eres una buena ¡hip! amiga, ____ - dios. Si que está ebria -. Voy a acercarme ¡hip! a esos chicos de allá - admito que es extraño que sea yo la sobria y ella la borracha, pero es TAN divertido. Miro a los hombres que ella se refiere, bueno, no parecen de esos que a mi me dan ganas de golpear. - Claro, ve - aliento, si tiene que hace cosas alocadas para entretenerse, no soy quien para frenarla. Miro como se ríe como buena borracha que está y me dan ganas de carcajearme a mi también. O al menos así era hasta que unos hombres (que si parecían del tipo que me dan ganas de golpear) se acercan. - ¡Hey, preciosa! - ignoralos, no tomes tu arma, Zac se enfadará... bueno, no lo hará, pero ignora a los idiotas igual - ¿Por qué no vienes con nosotros? - siento su voz demasiado cerca - ¡Hey! - me toma del brazo y es fin del juego para él. Tomo la otra parte de su brazo y lo doy vuelta en el aire haciendo que caiga al piso. Saco mi arma de la funda de dentro de mi chaqueta y la apunto a los otros. - No me molesten imbéciles. Mejor vayan a molestar a la Unión Soviética que para eso están en el ejército y no para desprestigiar y deshonrar el uniforme que llevan puesto, antes de que tenga un espasmo muscular y apriete el gatillo - mascullo y ellos se alejan. Ruedo los ojos. ¿Y de esto están compuestas las filas que defienden a mi país? Por favor, que en verdad no sea así. - Hey - escucho una voz masculina y divertida a mis espaldas. Frunzo el ceño. - ¡¿QUÉ?! - me giro para encontrarme con Howard Stark. Mierda. Bajo el arma y la guardo en su respectivo lugar - Lo siento, hehe, no quise gritarle. Fue la tensión del momento, lo lamento señor Stark - digo con una leve sonrisa -. Soy ____ Brown, un placer conocerlo - extiendo la mano para estrecharla pero él la toma delicadamente y la eleva a sus labios para dar un suave beso en el dorso de esta. Contengo el suspiro, paso de tres patanes condecorados a un caballero... que bebe vodka. Bueno, es una mejora. - El placer es mío, señorita. ¿Alguna vez pensaron en que se sentiría estar frente a tu ídolo y mayor amor imposible, poder verlo y que él sea tal y como lo imagi...? Pues yo no. [Autora: Perdón, me tenté a ponerlo]. Aunque admito que si admiro a Stark bastante, digo, su trabajo es genial. Y nadie puede negar que es atractivo... porque sin lugar a dudas lo es. Sus ojos se veían algo apagados, lastimosos y todos sabíamos porqué: El Capitán América. Lo que da una idea de porqué está aquí, con un vaso de... vodka en las manos. Sonrío de lado. - ¿Usted también viene a olvidar problemas por tres días? - pregunto mirándolo con una sonrisa de comprensión, no de lastima. Él sorprendentemente suelta una risita. - Algo así, muy interesante su método. - Es efectivo. Todos los que lo llevaron a cabo no se quejan de sus resultados...- él arquea una ceja - Bueno, casi todos... - sigue observándome - Okay... la mayoría... ¡Ya! al menos la mitad de ellos, ¡eso si es cierto! - me defiendo señalándolo divertidamente con mi dedo indice, él ríe y luego me observa. Yo sonrío satisfecha. Dos corazones animados en un día, es un record. - Veo que le gusta subirle el animo a la gente - dice y su mirada café es demasiado intensa. - No de echo. Solo es un día especial. No suelo ser un buena consejera, ni sé consolar... pero si sé como olvidar los problemas por un rato... y eso es lo que ambos necesitaron este día... - él asiente y se acerca más a mi, si fuera cualquier otro hombre hubiera retrocedido... o lo hubiera golpeado en sus partes, escupido en su cara y luego salir de ahí... con su vaso de vodka en mi mano. Pero con él no... no quería alejarme. Maldita atracción física... y ligera adoración a su brillante mentalidad. - ¿Qué le parece si salimos a un lugar mas fresco? Está empezando a ponerse rara aquí la cosa... - mira de reojo a los tipos que antes se habían acercado, yo asentí luego de checar que mi amiga esté sana. Él rodea mi cintura con uno de sus brazos y me guía por las mesas hasta una puerta que da a una de las salidas. Nos quedamos parados en las afueras del lugar, inhalando el aire fresco y considerablemente mas soportable que el aire dentro del bar. Charlando sobre nuestras vidas, le impedí contar lo ocurrido con el Capitán América. Estaba algo mal por no encontrarlo y yo no pienso echar sal a la herida. Pasó un rato algo largo desde que empezamos la charla cuando escuchamos como una mujer se aclara la garganta. - Ya volviste a las andadas, al parecer, Stark - dice una voz femenina con cierto desagrado, arqueo una ceja y ambos nos giramos. ¡¡OH POR DIOS!! Abro los ojos como platos mirando a la mujer frente a nosotros. Olvidando la ceja arqueada que tenía por hablar con ese tono. Sonrío ampliamente y extiendo una mano hacia ella. - ____ Brown, en verdad es un inmenso honor conocerla, Agente Carter, soy una gran admiradora - digo con una amplia sonrisa. Ella me sonríe y acepta mi mano para después estrecharla. - El gusto es mío, ____. Bueno, los dejo, tengo un par de cosas que hacer... - dice y luego se acerca al oído de Stark para murmurarle algo que no llego a escuchar. Se aleja y me da una sonrisa antes de alejarse. Ladeo la cabeza algo confundida para después encogerme de hombros. - ____... - murmura Howard y volteo a verlo, él estaba rascándose la nuca algo nervioso, lo cual es extraño ya que bueno... como dijo la Agente Carter... estaba en las andadas. - ¿Si? - digo con una ligera sonrisa, él toma mi mano y nos guía dentro del bar nuevamente, solo que esta vez nos dirigimos escaleras arriba. Luego me guía por un pasillo y entramos en una de las puertas. Mi piel se eriza un poco asustada, ¿qué demonios hacemos aquí? Luego se dirige a una especie de ventanal que da a un balcón, y ahora entiendo que hacemos aquí. La vista a toda la ciudad es hermosa. Él se coloca frente a mi. - Obstruyes la vista - murmuro divertida, él apenas suelta una risita. Eleva una mano a mi rostro, apartando el cabello de mi cara. Seh, yo no soy de "aparta el mechón de mi cara", sean mas normales, por favor. - Sé que nos conocimos hoy, hace un rato... - su vista se fija en mis labios de forma poco disimulada, en especial por la proximidad de nuestros rostros - Pero en verdad quisiera... Amo ser tan impulsiva. Interrumpo su pedido para darle lo que todavía no había llegado a pedir con palabras. Mis labios se posan en los suyos levemente, pero el no queda petrificado antes de devolver el beso, instantáneamente comienza a besarme. Sus manos pasan ambas a mis mejillas y las mías reposan en su pecho. De a poco el beso se va intensificando y no sé en que momento comenzamos a movernos, cuando choco contra una pared. Él sonríe en el beso y yo ruedo los ojos. ¿Quién va a ser la que esté preocupada durante los próximos dos/tres días por lo que sucedió hoy y no mi amiga? ¡Esta chica!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD