- Todavía sigue molestandome la idea de estar lejos.- Deslizaba suavemente su mano derecha por la blanca y desnuda espalda mientras que con su mano izquierda acariciaba la negra cabellera sobre su pecho.- No creo poder estar en paz sabiendo que estarás sola. - Siempre lo he estado.- Escuchaba como los latidos de aquel corazón golpeaban en su oído.- No necesitas preocuparte por mí. Sé cuidarme sola. - Me siento intranquilo incluso estando en la misma ciudad ¿Cómo quieres que no me sienta de esa manera si estaré aún más lejos? - Si alguien te escuchara podría pensar que son palabras de un hombre enamorado.- Sonrió con ironía. - ¿Y si en realidad lo son?.- Su expresión se tornó seria. - ¿Qué cosa?. - Las palabras de un hombre enamorado. ¿Qué pasaría si en realidad estuviera enamorado?

