Cap1♡

654 Words
Recién salía del último cliente de la agenda. Hoy todos han sido revisiones postoperatorio de columnas. Gracias a todo el equipo, los pacientes se están recuperando perfectamente. Abro todas las ventanas de la consulta a y cierro rejas y puertas, limpio las superficies y colocó inciensos y velas aromáticas, para mi, limpiar la consulta de energías todos los días es primordial. Lo hago por las mañanas, entre pacientes y al cerrar. Cuando terminó de bañarme, cierro todas las ventanas, activo las alarmas y cámaras, y cierro todo antes de irme. Cojo la moto y voy de camino a casa, me encanta como el aire y yo corremos por las carreteras. Es como volver a nacer. Como ser libre. En un semáforo me entra una llamada, la cola es larga, así que contesto. - Hola. - Buenas noches, ¿usted es Luvana Volkov? - Si, ¿con quién hablo? - Soy la enfermera Jenny, del hospital provincial, ¿podría venir? Aquí le explicaremos todo y los oficiales también. - ¿Los oficiales? ¿Qué pasó? - ¿Puede venir ahora? - Si si. En unos minutos estoy allí. En cuanto cuelgo, salgo de allí sin importarme semáforos o si voy en contra. ¿Quién está en el hospital? Por favor, conozco a tantas personas, Dios mi corazón está super acelerado. En lo único que pienso es que no vuelva a pasar. Que no se esté repitiendo la escena de hace años por favor, otra vez no. Es lo único que pido por favor Diosito. En cuanto llego me llevan a una habitación con los oficiales y una enfermera. - Buenas noches ¿usted es..? - Luvana Volkov ¿qué hago aquí? - Sientese por favor. En la autopista, hace unas tres horas a ocurrido un accidente. De alguna manera se han visto 4 coches involucrados porque a uno se le a ido la dirección. La chofer de uno de los carros tenía documentación que dice ser Leira Volkov. Usted aparecía en los contactos de emergencia. ¿Es usted algún familiar?. - Soy la hermana. - Necesitamos que confirme su identidad. - Ay madre, ¿ahora? - Si, mientras más rápido mejor. Así nos quitamos dudas. Me llevan a una habitación donde siento que me ahogocada segundo que pasa. ¿En serio será ella? Por favor, Diosito, si de verdad estas allí por favor, que no sea ella, que sea una coincidencia o sólo que se haya dejado la documentación y haya prestado el coche como tantas veces. Un cuerpo tapado completamente con una dañada blanca. Es lo único que hay en la habitación. Pero hay algo que no está tapado. La mano. Una mano llena de pequeños tatuajes. Pequeños tatuajes que estuvimos semanas eligiendo bien para que no se arrepintiera a la semana. Dios, señor mío, tantas coincidencias. Me hablan, pero no entiendo, no los escucho. Todo el borde de las sábanas y la jalo hasta que veo ese cabello rubio, un champagne que le doy una vez por mes en mi casa, cuando hacemos pijamas. Veo esas cejas, pestañas y pómulos donde no nos parecemos en nada, después viene la nariz, donde tenemos exactamente la misma y después, los mismos labios. Los labios de mamá. Aunque los de Leira son tonos rosados y los míos son más tonos cafés. Es ella sin duda. Leira Volkov Scott Una liga americana con ruso. Pierdo la noción del tiempo. Sólo se que estaba atardeciendo y después a oscurecido. Llevo horas acostada en la cama, toda la casa a oscuras, escuchando el ruido de la ciudad. Ellos siguen manejando, siguen su vida como sino pasará nada. Pero si. Si pasó. Pasó que mi hermana, mi confidente a dejado este mundo. Ya no volveré a verla. No escucharé más su risa, no me llamará más para ninguna aventura, ni para que haga algún cambio radical en su mejor amiga la loca. No puedo respirar. No se si quiero respirar.
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