La mujer abrió los ojos moviéndolos de un lado a otro, no entendía que pasaba. —Yo no sé de qué está hablando, me está lastimado. Enko apretó cada vez más fuerte su cuello, la presión ejercida era desmedida la mujer luchaba por soltar el agarre pero no funcionaba, azotandola contra la pared volvió a hablar, pero ahora rugiendo con fuerza, su voz provocaba miedo. —¿Quién es ese hombre y a dónde se llevó a mi señora? O hablas ahora o tú vida termina aquí. Aflojando un poco su agarre para que pudiera hablar, los ojos de Enko seguían fijos en la mujer. —No lo sé, me contrataron hace un mes para realizar éste trabajo. Es la primera vez que alguien viene a estas oficinas y el hombre que me contrató sólo había venido en dos ocasiones. Su nombre es Zac, fue todo lo que dijo nos dijo que só

