—Señora, no quiero interrumpir pero son más de las diez, es tarde y usted debe descansar. —Tienes razón Enko, ¡Vamos Sarahi! Te llevaremos a casa. Salieron del restaurante escoltadas por Enko, el automóvil llegó conducido por el chófer que había enviado Bruno. Fuera seguía hablando algunas personas, entre ellas alguien que se escondía para evitar ser visto. Veía en la distancia cada movimiento de las mujeres. *—¡Ahora son dos quienes la cuidan! ¿Se habrán dado cuenta que los sigo? Sacó su teléfono celular y realizó una llamada. *—Salieron del restaurante, van hacia el sur, síguelos a una distancia considerable no queremos que nos descubran. *—Así lo haré. *—Recuerda que son bastante listos, algunas kilómetros te desvías. *—No se escaparan, Pagarán todo lo que hicieron.

