Pablo se quedó inmóvil sin saber cómo reaccionar ese color rojo intenso en los ojos del hombre ya lo había visto con anterioridad sabía que no era un hombre cualquiera, Janet movía los ojos de un lado a otro como si estuviera buscando algo. Enko estaba más que preparado para destrozar a Pablo y quién se atravesara en su camino, pero no fue necesario, tenían miedo de él al ver sus ojos y colmillos se quedaron sin mover un sólo músculo. —No tiene nada que hacer aquí ¡largo de mi casa! Llamaré a la policía. —Adelante, llame. Estarán muy interesados en saber que tenían a la señorita Baker privada de su libertad. —Es un problema familiar, ella es mi prometida. Acercándose de manera amenazadora a Pablo, Enko volvió a pedir las cosas de Amaya y no porque le importara mucho pero ahí est

