Amaya

1322 Words
Miro mi reflejo en el espejo de mi habitación y esa marca en mi vientre me hace recordar cosas. Seis meses atrás fui a casa de mis padres por petición de mi madre, quería una cena tranquila en familia ¡como si fuera eso posible! Salí tarde de su casa en ese momento no tenía automóvil y para regresar tomé un taxi que me dejó unas calles de mi departamento al bajarme dos hombres me seguían, me asusté un poco y caminé tan rápido como pude. No logré escapar los hombres corrieron y me alcanzaron yo estaba decidida a no permitir que me dañaran así que luche para evitar que abusaran de mi, los hombres ebrios me tiraron al piso y trataron de tocarme pero como pude tomé una botella de vino qué estaba tirada en el lugar la quebré y al forcejear con uno de los hombres se enterró muy cerca de mi vientre, en ese momento pensé que era mejor morir y no ser objeto del placer de dos malditos enfermos. Cerré mis ojos y comencé a llorar al pensar que no vería más a papá y mamá a pesar de no llevarnos bien eran mis padres y me dolía saber que no volvería a verlos, mi vida era una pequeña comedia y yo era la maldita protagonista. Comenzaba a perder el conocimiento mientras mis atacantes estaban parados frente a mi discutiendo si terminaban su fechoría o escapaban, entre la pérdida de sangre y mi debilidad recuerdo a un hombre de piel blanca como la nieve que se acercó corriendo y terminó de ahuyentar a mis verdugos, su voz era como un arrullo perdí el conocimiento y no recuerdo más, desperté en un hospital lograron salvar mi vida y nadie pudo tocarme así que todo estaba bien. No importa si tengo la cicatriz, eso me recuerda lo fuerte que puedo ser y lo que gracias a la luna no sucedió. Mi nombre es Amaya Baker, soy la única hija de la familia Baker mi padre es alfa en la manada luna menguante. Pero para sorpresa de todos no tengo un lobo, en mi familia soy la única que no lo tiene y eso tiene a mi padre frustrado ya que no puede emparejarme con nadie de la manada ya que aquí todos tienen a su predestinado. Decidí que eso no me afectaría y al cumplir los 18 años salí de la manada para vivir como los humanos, me inscribí en la universidad y comencé a trabajar para pagar mis gastos, me falta un lobo pero me sobra inteligencia. Ahora tengo 23 años y me gradué de la universidad por la carrera de diseño gráfico, trabajo en una empresa de publicidad y vivo en un bonito departamento la vida es dura pero tengo que afrontarla. Hoy tengo una maldita cita con Pablo un amigo de papá es maestro en una escuela secundaria. Estará de visita en la ciudad e Insistió tanto en que fuera, no sé ni por que acepté pero bueno al mal paso hay que darle prisa diría mi amiga Sarahí. El teléfono celular de Amaya sonó vio que era su papá y con un resoplido respondió con frustración. —¡Hola papá! ¿Qué pasa? —No se te olvide, ¡Prometiste ir a la cita! ¡Tienes que asistir! —¡Descuida, iré! Amaya terminó la llamada y arrojó su teléfono a la cama. Se acercó al closet y buscó un outfit para poder salir, por su trabajo tenía ropa muy formal y de fiesta no sabía cómo vestir para algo así. Después de buscar un buen rato encontró un vestido que su amiga Sarahi le había regalado. —¡Es mejor que nada! Ésto será lo que usaré. Después de vestirse salió de su departamento rumbo al bar no quería que el hombre supiera su domicilio así que pidió verse en el lugar de la cita, mientras conducía pensaba en como deshacerse de su acompañante lo más rápido posible. —Hola Amaya ¡te ves muy hermosa! —¡Gracias! —¡Ven! Tomemos algo, ¿qué te gustaría? —Margarita sin alcohol por favor. Se dirigió al bartender con cortesía y una amable sonrisa. —Amaya me alegra que aceptaras salir conmigo. Tengo tanto tiempo de no venir a la ciudad, mi trabajo es muy demandante pero es muy interesante. * Escuchando las tonterías de Pablo me aburría en el bar, hablaba de un tema al cuál no le puse atención, yo pensaba en la publicidad para el nuevo cliente, en como terminar a tiempo. Pensaba irme después de un par de tragos, iba a sacar mi teléfono para enviar un mensaje a Sarahi pero el idiota de Pablo me tocó la mano apretando con fuerza e intento besarme. —¿Qué crees que haces? —Tu padre quiere que salgamos y es natural que te de un beso, se que lo quieres, hoy te ves muy bella. —Lo siento mucho Pablo, pero tengo novio si salí contigo hoy fue porque mi papá no dejaba de molestar. Le dije que solo era una salida de amigos. * Me levanté furiosa, Pablo piensa que soy tan fácil como para besarlo así sin más es un completo imbécil. —No irás a ningún lado, tu padre me prometió que estarás conmigo y la verdad me gustas mucho. — ¡Basta! Tengo novio suéltame. Pablo apretó más fuerte la mano de la joven y tomándola por la cintura trato de besarla por la fuerza. —¡Basta Pablo! Dejame no quiero. Amaya soltó un golpe en la entrepierna del hombre y salió corriendo del bar, iba con dificultad pues el bar estaba lleno, las mujeres bailaban al ritmo de la música moviendo su cuerpo de un lado a otro impidiendo la salida. Tratando de escapar giraba su cabeza para poder ver si la seguía, mientras caminaba nerviosamente y tropezando con las personas que estaban en la pista de baile sus tacones altos dificultaban su escape. Después de mucho esfuerzo pudo escabullirse veía con desesperación a todos lados esperando por su automóvil para ir a casa, al ver qué tardaban caminó para poder tomar un taxi, pensando después regresar por su auto. Pablo salió del bar furioso con Amaya por lo que había hecho, gritando fuera del establecimiento. —Amaya, te vas a arrepentir de lo que hiciste. Amaya pudo ver a Pablo salir y corrió para el otro lado de la calle, quería escapar sin que la viera. Pero fue muy tarde pudo verla y caminó con dificultad en su búsqueda, tocando su entrepierna por el dolor que sentía. Al acercarse más y levantar la vista pudo ver como Amaya besaba a un hombre alto y delgado vestido con un traje de negocios, no podía ver su rostro pero si podía ver la pasión con la que se besaban. —¿Podría ser el novio? Pensé era un engaño por parte de Amaya para no salir conmigo. Pero también podría ser una treta de ella para alejarse y dejarme así. Pablo caminó más rápido para acercarse a la pareja podía sentir una vibra extraña en ese hombre, tenía un aura misteriosa y algo tétrica. El viento que soplaba en ese momento se sentía helado y pesado en cada paso que daba para acercarse. Después de hablar algunas palabras con el hombre misterioso, Pablo se fue de inmediato sin decir nada, sintiendo una sensación de miedo que le recorría la piel. Casi corriendo pidió su automóvil y se marchó del lugar. Amaya se disculpó y salió corriendo enseguida, tuvo un poco de suerte pasaba un taxi en ese momento y se subió de inmediato. —A los departamentos Privaty por favor. Después de dar la dirección al conductor se recostó en la ventanilla suspirando un poco pensaba en el beso que le dio a ese hombre tan atractivo mientras tocaba sus labios y su sonrisa se hacía presente.
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