Varias cosas habían sucedido antes de la fiesta, Til fue capturado resistiéndose al agarre de los hombres altos y fuertes trataba de soltarse y salir huyendo pero no pudo lograrlo, con un golpe en el estómago quedó quieto durante todo el camino. —No cierres los ojos, te tengo una sorpresa antes de que entres en tu celda. Jalando el brazo de Til para acercarlo a una celda, lo hizo levantar el rostro. —Ahi está tu amigo más fiel. —¡Maurice!... Al escuchar la voz de su hermano Maurice levantó la cabeza, Til estaba a punto de llorar por fin había encontrado a su hermano. —¿Que haces aquí? ¡NO! Til, no debes estar aquí. ¿Porque no te fuiste? —Vamos a tu celda. —¡Esperen! Quiero hablar con mi hermano ¡esperen! Til... Los desgarradores gritos de Maurice, resonaban en toda la celda.

