Estaban por llegar al departamento de Amaya cuando sonó su teléfono al ver en la pantalla quien llamaba decidió ignorar por completo. Las llamadas seguían siendo bastante insistentes así que decidió apagar su teléfono, antes de poderlo hacer llegó un mensaje. *Amaya ¿porque no respondes? Necesitamos vernos antes de la ceremonia, por favor responde. Dejó caer el teléfono en su bolso y sólo suspiró, no quería saber nada de su familia y mucho menos de Pablo. —Llegamos señorita. —Gracias. No sabía porque pero un olor bastante peculiar llegó a su mente, era un olor único que la hacía sentir a su corazón palpitar con rapidez y un escalofrío recorrer su cuerpo. *—¿Que piensas Amaya? Puras tonterías. Trataba de calmarse así misma de su extraño sentir, pero ese perfume en su memoria se

