La persecución de Zac duró un par de horas, Odis lo perseguía de cerca a pesar de sus heridas quería atraparlo. Lo alcanzó y acorraló en un acantilado, Odis lamia sus colmillos mientras gruñía con fiereza, sus ojos color amarillo y mirada penetrante mostraban furia y hostilidad. Atacó a Zac tan rápido como pudo, pero al estar herido era un poco más débil, dando zarpazos con sus garras lo atacaba sin piedad, Zac mordió con fuerza a Odis, lanzándolo contra las rocas, con un fuerte aullido lleno de dolor los demás lobos corrieron a ayudarlo. Zac sabía que estaban por llegar, podía olerlos por todas direcciones no había escapatoria. Parado frente al acantilado saltó al lago que se encontraba al fondo. Enko, saltó detrás de él sin dudar por ningún segundo. Lo perdió de vista en el río a

