Amaya abrió los ojos con sorpresa dió un paso atrás al ver el rostro del hombre que tenía frente a ella. Ese rostro que vió una sola vez pero recordaba con exactitud, podía sentir como su corazón latía con frenesí y su respiración era algo complicada. Veía el hermoso rostro del hombre decorado con una sexi sonrisa y un brillo cautivante en su mirada. Kilian avanzó lentamente con la mirada fija en Amaya como si se tratara de una presa que no pensaba dejar escapar, con una mano en el bolsillo mientras la otra acomodaba su cabello de manera sensual se acercó y estiró su mano. —¡Un placer verla señorita! Amaya estaba atónita, temblaba y no sabía cómo reaccionar estaba demasiado impresionada con el caballero, su perfume la tenía totalmente hipnotizada. Salió de su trance hasta que Garre

