—¿Dónde está? Kilian gruñó tan fuerte que hizo sonar un eco en el lugar, con una fuerte voz intimidante que provocaba erizar la piel, Linet giró las ruedas de su silla en reversa, quería alejarse del hombre frente a ella sabía de lo que era capaz y no quería ser su víctima. —¿Dónde está quien? Levantando una sola de sus manos, dando una orden implícita de que buscaran en todo el lugar. Los hombres entraron con rapidez ante la mirada atónita de la joven. Enko tomó la silla y comenzó a rodarla lentamente cerca de la cascada. —¿Que hace? ¡No, por favor! —¿Me dirás donde está? —No sé de qué hablan ni mucho menos de quién. —Señor, recorrimos todo el lugar y no hay nadie más. Kilian tomó a la frágil Linet del brazo y sin hacer ningún esfuerzo la colocó atravesando el agua de la c

