—Amaya deja que te explique ¡yo! Lo hice por amor ¡te amo! Y quiero estar contigo. —¿Amor? Tiene una manera de amar demasiado perversa señor Marín. Dejar a una mujer ser atacada para que usted sea su salvador, disculpe si no me da risa su plan. —¡Perdóname por favor! Me iré y no volveré más. Los gritos pidiendo piedad y perdón eran fuertes, rompían el silencio y la tranquilidad que rodeaba al bosque nocturno. Kilian lucía un semblante frío y tétrico sus ojos eran tan oscuros como la noche. —Perdonar no está dentro de mis habilidades señor Marín. Pagará por tratar de dañar a una mujer en nombre de un amor patético. Los guardias de palacio se llevaron a los hombres, Leonel solo sería marcado con un símbolo en el dorso de su mano izquierda, expulsado de la manada y encerrado por priv

