Otto llegó al bosque, se internó en las profundidades hasta tener la prisión frente a él, le parecía bastante extraño que estuviera demasiado alejada y no conocer su existencia hasta ahora. Investigó un poco pero no encontró nada, sólo que el lugar donde estaba construida era propiedad privada, no encontró nada de los dueños y el gobierno sabía muy poco de ella. El no ver un enorme edificio a los que estaba acostumbrado y cientos de presos a su alrededor, eso le causaba más curiosidad por saber la historia de esa prisión. Al ser contactado por Leonel Baker dudó mucho pero al ver la dirección exacta de la prisión acudió de inmediato pensaba se trataba de una broma. —¿De nuevo usted? Habló el guardia principal, sin mostrar un mínimo de amabilidad. —Vengo para hablar con mi cliente.

