La celebración duró un par de horas, Sarahi recordaba una hermosa ceremonia civil nada sobre la luna sangrienta. —Amaya, te deseo felicidad eterna a lado de tu ahora esposo. —¡Gracias, Sarahi! —Te voy a extrañar mucho princesa, siempre fuiste más que mi amiga, el departamento estará muy solo sin ti. —No te pongas triste Sarahi, piensa que tendrás más espacio para ti y podrás conocer a alguien. —Siempre tratas de ver el lado positivo a las cosas. Kilian se acercó con las manos en los bolsillos y una sonrisa coqueta en su bello rostro. Abrazó a, Amaya, por detrás hablando en voz baja. —Lo siento Sarahi pero debo robarte a mi esposa, tenemos que irnos cariño. —¡Claro! Dame unos segundos. Las amigas se abrazaron con cariño para despedirse. —¡Cuídate mucho, Amaya! Si necesit

