Estaba pensativo, le hice caras para que aceptara mi propuesta, no era la primera vez que se hacía pasar por mi novio. —¿A qué hora? —Le sonreí. —¿Eso es un sí? —Por poco me pongo a brincar como niñita. —Pero en esas condiciones. Quiero ser el primero en entregar la tesis. —Me señaló con un dedo. —Vale. —aplaudí, varios de mis compañeros sonrieron ante mi acto infantil. —Lorena quiere salir el sábado. —crucé mis brazos. —A ella no le dices que no, en cambio, ¿conmigo lo piensas? —meneó la cabeza ocultando una media sonrisa. —Ni lo uno ni lo otro, Vero. Desvié la mirada, comencé a zapatear un poco con mi mano en la cintura, sin duda le hacía una pataleta de celos. Soltó una carcajada, desordenó la coleta de caballo. » Sabes que eres la primera. No te tocó rogarme, si le preguntas

