Roland debe de entender que él pertenece a mi pasado. Si me amaba debió buscarme e insistir por mi perdón, pero eso no pasó. —Mejor sigamos, el conjunto está animado. —Limítate a eso. Por lo visto su personalidad seguía siendo la misma, con hablar, la gente le teme., eso es innato en él, el saber intimidad a las personas. —¡Compadre! Un joven trigueño, contemporáneo, un poco más bajo que mi novio, se acercó y se abrazaron, se codeó con Juan, quién no apartaba la mirada de mí. Roland me acercó más a él. Sin dudas será una reunión un poco tirante. » ¡Nojoda! ¿Tienen que darnos un premio para que te dignes a venir? —Su acento era costeño—. Pero me alegra cuadro, estamos en esta cule fiesta, celebrando por lo que nos ganamos, la reunión será monocuco llave. Reparó en mí de arriba aba

