Movió el celular. No sabia como decir, por la actitud que podía tomar. —Raúl hace cuatro horas la recogió en el aeropuerto y hace media hora la dejó en el bus camino a La Dorada. —No está aquí —afirmó. Sentí una molestia en el estómago. —Patrón, Raúl me comentó… —se mordió los labios—. Ella se siente bastante decepcionada y quiere… —alcé la mano. —No quiero saber nada de lo que dijo, dejaré que se le pase el enojo y la buscaré, será mi esposa Cebolla. —Lo que pasa… —No quiero llenarme la cabeza de tonterías, por muy tarde en un par de meses estará casada conmigo. —Como quiera señor. —Gracias Cebolla. Terminé mi viaje en Panamá, anoche me tomé tres cervezas con Santiago, me despedí de él, su complaciente prometida nos dejó a solas para hablar de su hermana. Debía continuar con mi

