Batalla por Nyevad

4236 Words
—Ya veo, así que oponen resistencia—dijo el hombre que se elevaba en los aires— (Así que ellos tres son protectores) —dijo mirando a Ken, Larry y Foresta, de repente comenzó a reír a carcajadas. — ¿Qué le pasa? —dijo Foresta con cara de desagrado. — ¡Increíble! ¡Realmente increíble! —Decía entre risas— ¡Me ordenaron venir a Nyevad, y me encuentro con esto! ¡Tres protectores en un solo lugar! —dijo mientras seguía riendo—¡No saben lo fácil que nos ponen las cosas! — ¡Oye escoria! —dijo Elisha y el hombre paro de reír— ¿¡Quién eres!? ¿¡Quién te ordeno venir y cuáles son tus asuntos con mi pueblo!? —decía Elisha con gran furia. —Ya veo—dijo y sonrió— ¡No tengo por qué responderte! ¡Pero te diré, esto no es más que una respuesta al ataque que sufrimos por parte del protector de la Ice Sword! —dijo y todos se quedaron sorprendidos ante la revelación. — ¿Qué dices? Ese imbécil…—decía Elisha aún más furiosa. —¡Así que es eso! —dijo Ken mientras caminaba al frente y todos se le quedaron viendo— ¿Dices que un protector atacó a tu gente? Ya me lo había imaginado al ver tus habilidades, pero con lo que dices ahora puedo confirmarlo, tú, ¿Eres de Dulaan? —dijo y todos incluso el hombre se quedaron sorprendidos y este último río dando a entender que Ken estaba en lo correcto—Muy bien, ya estaba decidido, pero ahora tengo más razones para acabar contigo—dijo e inmediatamente lanzó un rayo que el hombre bloqueo con una roca enorme. — ¿¡Acabar conmigo dices!? ¡Ya veo, pero, aún con toda la gente que hay aquí, no serán capaz de siquiera tocarme! —dijo sonriendo. —Lo dice con tanta confianza…—dijo Foresta algo enojada. —Precisamente por eso…—dijo Samos y todos voltearon a verlo—Precisamente por la confianza con que lo dice, deben tener cuidado al enfrentarlo, el mismo sabe lo peligroso que puede ser—dijo Samos advirtiendo a los chicos. —De acuerdo, vamos chicos—dijo Ken y corrió al frente junto a Larry y Foresta. — ¡Cubridlos lo más que podáis! —Ordenó Elisha a sus tropas y estas gritaron al unísono “¡Sí!” —Bien, basta de charla—dijo el hombre y comenzó a lanzar rocas a gran velocidad a Ken, Larry y Foresta que venían corriendo hacia él. Los chicos esquivaban algunas y destruían otras mientras seguían avanzando. Mientras el hombre también esquivaba las múltiples flechas que le arrojaban los guerreros de Nyevad. También lanzaba rocas más grandes hacia ellos, pero siempre eran detenidas por un muro de hielo— (Ellos también poseen esas habilidades) —dijo después de observarlos con detalle. —No puede ser—dijo Ken mientras se esforzaba por esquivar las rocas— (No estamos llegando a ningún lado, es más…) —dijo al ver al hombre tan calmado volando por los aires— (Hasta parece que solo juega con nosotros…) —dijo entre si y luego escucho un fuerte quejido, volteó a ver y se trataba de Foresta quien tenía muy mala cara—Foresta—dijo y esta le miró. —No pasa nada—dijo al darse cuenta que parecía preocuparse por ella—Es solo que el frio no me sienta bien, puedo seguir, pero…—dijo deteniéndose a ver al hombre que los atacaba—No es que haga mucha diferencia, Larry, Ken—dijo y su espada emitió un brillo, de ella salieron dos vides que ataron a Ken y a Larry y los trajeron hacia ella, luego clavo su espada en el suelo y de allí se formaron muros y un techo de madera alrededor de ellos, tras esto Foresta parecía esforzarse por respirar. —Oye ¿Qué crees que…—decía Ken —Silencio…—dijo con una fría mirada y Ken se quedó callado—No podemos seguir así, el solo esquivar lo único que hará será cansarnos, debemos idear una forma de hacerlo bajar, o de acercarnos a el—dijo Foresta y los chicos le dieron la razón.   — ¿Qué pasa? —dijo al hombre al ver que los chicos habían desaparecido—¿Ya los aplasté? Bueno, iré por ellos—dijo y se dirigió hacia las tropas de Nyevad. —Se está acercando—dijo Elisha al verlo moverse. — ¿Qué pasó con los demás? —preguntó Sasha al no verlos cerca. Samos se quedó sin decir nada. —¡Mueran! —dijo y lanzó una gran cantidad de rocas repetidamente que destrozaban poco a poco el muro que les protegía—¡Ya casi! —dijo sonriendo. —¡No puede ser! —dijo Elisha al ver lo que pasaba—No hay de otra, ¡Frost! —gritó y de pronto se escuchó un estruendo y un fuerte viento helado sopló. El hombre sintió el viento y volteó al mismo tiempo que dejo de a****r— ¿Pero, ¿qué?  —dijo al ver que detrás de él había un hombre elevado sobre un pilar de hielo apuntándole con una lanza de cristal. El hombre con velocidad lanzó una gran roca que se destrozó al impacto, cuando el hombre pudo ver algo, vio un destrozado escudo de cristal que protegía a un robusto hombre de largo cabello blanco y ojos celestes— ¿Quién eres? —preguntó el hombre.   — ¿Escuchan eso? —preguntó Foresta a los chicos. — ¿Qué cosa? —dijo Larry al no notar nada. —Los ataques de ese hombre, se han detenido de repente—dijo y los chicos se percataron. La Leaf Sword brillo nuevamente y una abertura se creó en el muro dejando ver al hombre detenido frente a otro desconocido y se sorprendieron al ver la escena. — ¿Y ese quién es? —Preguntó Larry- —Como saberlo—respondió Foresta y luego el muro se volvió a cerrar—Como sea, eso nos dará tiempo para planear algo—dijo y los chicos asintieron.   Los dos hombres elevados en el cielo se miraron fijamente por un tiempo hasta que finalmente uno de ellos elevó su brazo al mismo tiempo que una lanza helada se formaba entre su mano y termino apuntando a su adversario, entonces habló—Tu que invades esta tierra, preséntate ante mí—dijo el hombre de cabellos blancos. — ¿Qué dices? —Dijo e hizo un movimiento con su mano dejando caer una gran roca sobre el hombre llevándolo hasta el suelo—Estorbas—dijo y se dio la vuelta avanzando un poco y de pronto se detuvo al ver como una gran columna de hielo se elevó ferozmente frente a él dejándolo atónito— ¿Qué…?—dijo mirando hacia el suelo y vio al hombre completamente intacto. —Falle…—dijo el albino al ver como esquivó el ataque por poco.   —No lo entiendo ¿Quién es él? —preguntó Samos mirando a Elisha. —El…—dijo y se detuvo para pensar lo que diría—Él es Frost, también fue tocado por el cristal, de alguna forma—explicó Elisha. —Ya veo, supongo que no dirás nada mas—dijo y Elisha se quedó callada—Ya veo. — ¿Cómo que tocado por el cristal? —preguntó Sasha. —Como decirlo…Veras, tiempo después de que los guardianes dieran con los cristales comenzaron a desarrollar habilidades correspondientes al cristal que encontraron, a ese fenómeno se le llamó “El toque del cristal” —explicó Samos—A todos los guardianes les pasó, y también algunos protectores en estos cien años. El poder de usar las habilidades de las Elementals Swords sin estar unido a alguna de ellas, eso significa ser tocado por el cristal. —Entonces ese hombre…—dijo Sasha mirándolo. —Sí, supongo que hay toda una historia detrás de el—dijo mirando a Elisha. —En efecto, historia que no compartiré con ustedes—dijo fríamente y Samos solo sonrió.   Frost y el otro hombre seguían intercambiando golpes, rocas gigantes que se desquebrajaban al impactar con lanzas de hielo. Mientras el hombre seguía esquivando los ataques pensaba en la situación— (Este tipo…no, todas estas personas, han sido tocados por el cristal, pero, ¿Cómo es posible?) —dijo y vio que los ataques del hombre cesaron así que él también se detuvo, cuando vio hacia abajo el hombre se encontraba con ambas manos juntas mientras miraba hacia arriba— ¿Qué le pasa? —decía al verlo así. —Lo preguntare una vez más—dijo Frost— ¿Quién eres y que quieres con mi pueblo? —preguntó de nuevo. —¡Que persistente! —dijo y subió su mano creando una gran roca, luego mientras iba bajando su mano la roca iba cambiando de forma, se alargó y forma una especie de tornillo. Al mismo tiempo que Frost separaba sus manos y varios témpanos de hielo brillantes iban apareciendo la roca que creo el hombre comenzó a girar a gran velocidad—¡Desaparece de una vez! ¡Rock… —Freeze…—decía mientras los témpanos se dispersaron hacia arriba posicionándose en forma de Zig-Zag. —…Drill! —dijo y lanzó la roca que había formado hacia Frost. —…Boost—dijo y se movió a gran velocidad rebotando entre los témpanos, esquivando el ataque y terminando en el aire frente al hombre. Una vez allí su brazo comenzó a cubrirse de hielo—Freeze Smash—dijo lanzando un fuerte puñetazo hacia abajo. — ¿Qué?...Rock Skin—dijo antes de que el puñetazo le impactara y lo estrellara contra el suelo. Segundos después el hombre con una coraza de roca destrozada que cubría su pecho quedó anonadado mirando el cielo pensando en lo que acababa de pasar—Pero…—luego vio a Frost descendiendo sobre un trozo de hielo hasta pararse frente a él. El hombre no dudo en colocarse de pie lo más rápido que pudo. —Bien…ahora estamos al mismo nivel…—decía con esfuerzo colocándose en guardia, intentando ocultar su cansancio. — (Ya veo…ese movimiento le costó bastante) —dijo al notar lo cansado que estaba Frost—(O sea que no podrá volver a hacer algo así. Bien, ya gane, solo es cuestión de tiempo para que caiga) —dijo poniéndose en guardia y sus puños se cubrieron con una coraza de roca. — (Así que me subestima) —dijo riendo por dentro— (Perfecto) Icy Wind—dijo y un fuerte viento helado sopló. —Ven—dijo y en un parpadeo Frost desapareció de su vista dejándolo helado. Cuando se dio la vuelta Frost estaba detrás de el con una lanza, cuando le atacó el hombre bloqueo con sus brazos acorazados destrozando la lanza. Intentó dar un golpe después, pero Frost desapareció de su vista y apareció a su costado dándole una fuerte patada que lo lanzó lejos.   —Es impresionante…—dijo Samos al ver los movimientos de Frost. —Sí, cuando activó el Freeze Boost le dio la capacidad de moverse a través de los fragmentos de hielo como si se tratase de la luz rebotando a través de cristales, luego cuando usó el Icy Wind hizo que un gran número de fragmentos se dispersaran por el lugar, en pocas palabras, aún está usando el Freeze Boost—explicó Elisha. —Es invencible—dijo Samos. —En realidad…—dijo y pensó en si debía hablar o no, luego suspiró y habló—Solo puede moverse entre los trozos de hielo que él ha creado, ahora mismo está usando los trozos restantes de todos los ataques que usó antes, además, mientras el Freeze Boost está activo no puede crear nada más, esa lanza de antes la creo hace mucho, es decir una vez se quede sin fragmentos no podrá moverse más así, de hecho…—explicaba y se detuvo. — ¿Qué pasa? —preguntó Samos. —Nada, mejor sigamos observando—dijo y se quedó callada. — (Una vez se quede sin fragmentos el cansancio le afectara ¿verdad?) —Dijo Sasha entre sí, quien estaba escuchando la explicación— (Si eso pasa antes de derrotarlo seguramente el…) Ken, Foresta ¿Dónde están? —dijo preocupándose por el hombre que luchaba por ellos.   Mientras Frost seguía atacando constantemente al hombre, el cual con esfuerzo lograba cubrirse con rocas para amortiguar los impactos al mismo tiempo que intentaba asestar algún golpe, pero sin ningún éxito— (Este hombre…) —decía el hombre entre si— (¿Qué clase de habilidad es esta? ¿Cómo puede moverse tan rápido usando el poder de hielo?) —pensaba mientras seguía evitando los ataques como podía. — (Este tipo está a otro nivel, aún con esta velocidad no he podido hacerle casi nada, otra persona ya habría caído) —decía Frost— (Y peor aún, ni siquiera parece cansado, a este paso yo…) —dijo y de repente se detuvo al ver un muro rocoso que apareció de repente entre ellos dos— ¿Qué? —Dijo al ver la velocidad con lo que apareció el muro— (Sera que…) —dijo entre si y de pronto vio al hombre aprovechando la oportunidad para elevarse en los aires. —Eres bueno—decía mientras se elevaba y juntaba sus manos—Pero ya me cansé de ti Diamond…—dijo separando sus manos y a su alrededor comenzaron a aparecer cientos de rocas de pequeño tamaño a lo que todos se quedaron boquiabiertos—…Storm—dijo y las rocas salieron disparadas a gran velocidad hacia donde estaba Frost y este se movió rápidamente del lugar esquivando el ataque. Frost que parecía agotado apareció a espaldas del hombre que se elevaba en los aires— ¿Pero que fue eso? —dijo impactado por tal ataque y miraba al hombre el cual se daba la vuelta para mirarle desde arriba. —No esperaba menos—dijo el hombre sonriendo—Diamond Storm—dijo lanzando un segundo ataque el cual Frost esquivó, pero esta vez se veía algo herido, había sido alcanzado por algunas rocas. Al ver esto todos se preocuparon—¡Es el fin, Diamond Storm! —dijo atacando nuevamente y Frost se movió con velocidad y apareció en otro punto tirado en el suelo, esforzándose por ponerse de pie—Ya veo—dijo el hombre y descendió hacia donde estaba Frost. Le miraba con una sonrisa en su rostro al ver la cara de frustración de Frost al verse incapaz de moverse— ¿Eso fue todo? —preguntó hiriendo el orgullo de Frost al ver como el hombre tomaba su esfuerzo como si no fuera nada. Frost tocó el suelo y una lanza de hielo salió disparada del suelo pasando a centímetros del hombre. El hombre sonrió levemente y luego elevó su mano y una roca gigante apareció arriba de Frost—Yo…—dijo el hombre antes de dar el golpe final y Frost le miró fijamente—Yo soy, Jasper—dijo y dejó caer su mano y con ella la roca al mismo tiempo que Frost cerró los ojos.   De pronto recuerdos ajenos llegaron a su cabeza. En una casa iluminada por unas cuantas antorchas se encontraba un hombre mayor de blancos cabellos, que parecía estar preparando una bebida caliente. De un momento a otro unos hombres con armadura entran a la casa del hombre y este dirige sus ojos carmesíes fríamente hacia ellos—Usted…—decía uno de los hombres algo nervioso— ¿Usted es Fredo? —preguntó y el hombre se dio la vuelta sin decir nada—Si es usted ¿Verdad? Su alteza lo ha mandado a buscar—dijo y el hombre le miró de reojo sin decir nada, luego caminó hacia una mesa donde tomó lo que parecía ser una espada guardada en su vaina y se dio la vuelta hacia los hombres los cuales retrocedieron colocando su mano sobre sus espadas, pero el hombre les pasó por un lado sin siquiera prestarles atención—Oiga…—dijo el hombre al verlo pasar, entonces vio que el hombre se dirigía camino al castillo y ordeno a los demás dejarlo seguir e ir tras él. Una vez en el castillo Fredo llegó hasta la sala del trono donde le esperaba la reina—Aquí estoy, majestad—dijo haciendo una reverencia. —Sí, que bueno que hayas decidido venir—dijo una joven mujer rubia con un largo vestido escarchado que se sentaba en el trono—Veras, la realeza necesita de tu ayuda…—decía y Fredo replicó. — ¿Ah sí, y por qué debería de ayudarles? —dijo y todos los presentes se quedaron sorprendidos ante la respuesta. La reina veía el poco interés que tenía Fredo de cooperar y no encontraba como actuar—Tú…es tu deber como protector ayudar al reino—dijo y Fredo rechistó. —No soy un protector, soy el guardián del cristal—corrigió Fredo—Mi deber es encontrar a alguien que sirva a Nyevad usando el poder de la espada—dijo y la mujer subió la voz. — ¿¡Y por qué no te apresuras en escoger a alguien!? —reclamó la mujer. — ¡Porque en esta basura de reino no ha aparecido el primero que me haga creer que este lugar merezca ser protegido! —gritó también. — ¡Oye tú! —Dijo y Fredo se dio la vuelta y avanzó hacia la puerta, a lo que los guardias presentes respondieron sacando sus lanzas— ¡Deténganse! —Ordenó la reina y los hombres se calmaron—Todos salgan, déjenme sola con el—dijo y algunos de los hombres dudaban de hacerle caso— ¡Salgan ahora! —ordenó nuevamente y los hombres, aún dudando, dejaron la habitación. Luego la reina soltó un aliento. Fredo río a carcajadas y la mujer se vio confundida— ¿Qué pasa? —preguntó. —Cuanto carácter, princesa—dijo Fredo al dejar de reir. —Silencio, imbécil…y ahora soy la reina, recuérdalo—dijo y vio que Fredo se quedó callado—Fredo tu… ¿Aún odias a la realeza de Nyevad? —preguntó la reina. —Odio a cada persona de Nyevad—respondió. —Tú también eres parte de Nyevad ¿Te odias? —preguntó. — ¿A mí? Me obligué a mí mismo a detener una guerra que no empecé, y que tampoco me afectaba, teniendo que ayudar a aquellos que desgraciaron mi vida para después quedarme atado a ellos por una cadena que no se romperá incluso después de mi muerte—dijo dándose la vuelta para ver a la mujer—Por esa hipocresía con la que vivo, me odio a mi más que a nadie—dijo con una cara de ira. —Supongo que tienes razón—dijo bajando la mirada—Pero nadie te obligo a hacerlo en primer lugar—dijo mirando a otro lado. —No, lo hice porque solo yo podía hacerlo—confesó—Solo nosotros podíamos ayudar a toda la gente inocente de Gneithe—dijo apretando su puño. Tras darse cuenta de lo que dijo se calmó y tomo un respiro—Y bueno ¿Qué es lo que quieres? —preguntó y la reina subió la mirada al escucharle. — ¿Tu…me ayudaras? —preguntó algo feliz. —Solo si es algo que yo puedo hacer—aclaró Fredo. —Está bien, sígueme—dijo y se dirigieron a una puerta que estaba a la derecha del trono. Se trataba de la habitación de la reina. En una esquina de la habitación había una cuna de madera a la que fue a parar la reina, luego le hizo una señal a Fredo para que se acercara. Fredo se asomó y vio a un bebe cubierto en sabanas. —Tu…—dijo mirando a la reina sorprendido. —No es lo que crees…—dijo la reina algo avergonzada—Es el hijo de una amiga del pueblo, ella murió poco después de darle a luz, me pidió que cuidara de él, pero, el niño nació con una mala condición, los médicos dicen que no vivirá mucho—explicó la reina. —Yo…yo no soy médico alteza—dijo Fredo y se dio la vuelta. Pero la mujer le tomó del brazo. — ¡Por favor! —dijo la reina con la mirada baja. —Ya te lo dije…yo…—se detuvo al ver las lágrimas correr por las mejillas de la reina. —Tienes el poder del cristal, intenta hacer algo, por favor—suplicaba la reina—ayúdame a cumplir el deseo de mi amiga, ayuda a este niño—insistía. —Yo…—dudaba Fredo—Veré que puedo hacer. Dijo y sacó la espada de su vaina, una espada que parecía estar hecha de cristal helado—Antes de empezar debes saber algo—dijo y la mujer le prestó atención—Ya intenté esto algunas veces antes, no siempre funcionó. La espada parece conocer lo importante que es su poder, si no cree que el chico lo merezca, no soltara parte de su energía para ayudarle—explicó. —Ya veo, de acuerdo—dijo asintiendo. Entonces Fredo alzó su espada y cerró los ojos. De pronto esta comenzó a brillar liberando un frio abrumador. Mientras las paredes de la habitación se escarchaban una luz proveniente de la espada parecía bañar al bebe—Increíble…—dijo al ver lo que pasaba. Tras unos minutos el brillo de la espada se atenuó poco a poco. Finalmente se aplacó y Fredo guardó la espada— ¿Ya está hecho? —Preguntó impaciente la reina. —No soy médico—repitió Fredo—Supongo que el tiempo lo dirá—dijo y se dio la vuelta. —Gracias, Fredo—dijo y Fredo asintió, luego avanzó hasta la puerta—Oye Fredo—dijo y este le miró—Creo que deberías intentarlo nuevamente, tener una familia—dijo avergonzada—Si crees que la gente de Nyevad no vale la pena, tratándose de ti, te dejare traer a alguna mujer de afuera—dijo sin mirarle a la cara, Fredo solo la miró de reojo y no dijo nada. Entonces salió de la habitación. Mientras caminaba de vuelta a su casa Fredo no dejaba de pensar— (Ese chico ¿Qué Clase de destino le depara, como para que le hayas prestado tu poder?) —dijo entre sí mientras miraba la espada.   Quince años más tarde el joven se había vuelto un fuerte muchacho. Con los años su cabello se había teñido blanco y sus ojos habían adoptado un claro color celeste. Fue criado como hijo de la reina, aunque fue llevado por el camino de convertirse en caballero, por lo que ya no tenía derecho al trono. Una noche, el joven llamado Frost descubrió algo de sí mismo, de pronto todo a su alrededor se empezó a congelar. Cuando se lo comentó a su madre esta estalló de alegría—Tu mi niño, has sido bendecido por el cristal—le confesó al joven. — ¿Por el cristal? ¿Así como en las leyendas? —preguntaba el chico algo emocionado. —Sí, pronto te llevare con alguien que te enseñara a usar tu poder—dijo y lo tomó en sus brazos recostándolo en su pecho—Vuélvete fuerte mi niño. Has sentir a tu madre orgullosa. Y demuéstrales que tú eres el único protector que Nyevad necesita—decía acariciando su cabello. —Sí, gracias por todo, madre—dijo el chico con sus ojos que, aunque empañados, brillaban cual cristal.   Mientras su mente se aclaraba lo siguiente que escuchó Frost fue el sonido de la roca rompiéndose en pedazos, seguido de un “¿Qué?” que había soltado Jasper. Tras sentir que algunos escombros cayeron sobre él, abrió los ojos y vio a Jasper dirigiendo un ataque hacia donde se encontraba Elisha junto con un anciano y una joven chica que sujetaba con firmeza un arco. — (Esa chica…acaba de exponerse…) —decía entre sí—Madre…—decía con esfuerzo. —Diamond Storm—atacó Jasper hacia donde estaban Sasha, Samos y Elisha. De pronto un muro de hielo apareció frente a ellos deteniendo el ataque—Pero que…—dijo y se dio la vuelta. Entonces vio a Frost colocándose de pie con sus manos juntas. — (Mira Fredo…Yo...) —decía entre si― ¡Yo protegeré a Nyevad! —declaró mientras se esforzaba por mantenerse de pie.
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