Nos sentamos en el sofá y ella nos ofreció limonada. -Antes de empezar, ¿quieren algo de beber? -Madre. Dejó la bandeja con los vasos sobre la mesita y se sentó con nosotros. -Tú no eres mi hija, este joven te dejo con nosotros y nos pidió que te cuidáramos. -¿Qué? -Se suponía que sería momentáneo, pero nunca más regresó por ti y pensamos que te había olvidado. Entonces tu padre y yo nos encariñamos contigo y te seguimos criando como nuestra hija. -¿Todo este tiempo me lo ocultaron? -Esperábamos que nunca tuvieras la necesidad de enterarte. -Antes de que el reino de cristal fuera destruido, tu madre te entrego junto con el anillo a la reina Merida y ella me pidió que te trajera a este mundo y como nunca pude encontrar la manera de traerte de vuelta, la reina Merida logro enviarte

