No sabía cuántos días exactamente había estado encerrado, adelgacé considerablemente y ya no lograba reconocerme. Ninguno de los guardias me daba de comer y estaba seguro que me iba a morir en ese lugar, pero seguía manteniendo la esperanza de salir. Amon se la pasaba burlándose de mi sufrimiento, me había vuelto su bufón personal. me arrojó un pedazo de pan echado a perder y me abalance sobre él antes de que las ratas se lo comieran. -Contéstame algo, ¿le comentaste a la elegida sobre mi? -Solo le dije lo que merecía saber, que tu no eras más que un farsante, pero ni siquiera me creyó, así que, puedes estar tranquilo. -Está haciendo muchas preguntas. -Tu mentira no iba a durar para siempre, ¿Cuánto tiempo planeas tenerme aquí? -No será por mucho, luego de mi coronación, acabaré cont

