El día del recital había llegado, y obviamente los nervios me estaban comiendo viva. Mientras uno de los maquilladores me arreglaba en el camerino, no dejaba de repetir todos los pasos que debía hacer, obviamente reproduciéndolos en mi mente. Mi traje constaba del típico que utilizaban todas las bailarinas que interpretaban al cisne n***o en los recitales del lago de los cisnes, no creo necesario entrar en detalles. Una gran corona negra adornó mi cabeza, y el maquillaje en mis ojos, el cual constaba de una imitación del ala de un cisne en cada ojo, me hizo ver irreconocible. -Oh vaya, te ves espectacularmente irreconocible, no te van a reconocer ni tus padres – me dijo Brian, acercándose a donde yo estaba. Traté de no mirar de a mucho a Brian, tenía unas mayas negras que marcaban sus pr

