Capítulo 1

2113 Words
Me levanté con la alarma musical de mi celular. Hoy sería el primer día de clases, y aunque estaba emocionada porque volvería a ver a mis amigas, también muy seguramente conocería nuevas. La verdad no sabía si a mis "amigas" se les podía llamar así, ya que sabía perfectamente que se juntaban conmigo por puro interés, por ser hija de Jake Harrison y Melanie Wood, dos ex futbolistas famosos que ahora dirigen el mejor club de Inglaterra; mi madre es la presidenta del Manchester United, y mi padre es el DT. Mis hermanos también se dedican al fútbol. Mi hermano mayor, Ian, es el delantero estrella del Manchester y de la selección inglesa, y mi hermana Sophia lo mismo, pero en los equipos femeninos de ambos. Así que se puede decir que mi apellido es muy conocido, y codiciado. -¡Bella! ¿¡No piensas ir a la escuela!? - escuché la voz de mi madre. La verdad, era que me demoraba mucho en alistarme. Apenas estuve lista, con el uniforme del colegio puesto, alisté algunos cuadernos en mi mochila, y estuve a punto de echar mi par de zapatillas de ballet (las de punta y media punta) pero recordé que la academia abriría sus puertas hasta la próxima semana, así que las dejé guardadas de nuevo en el closet. Tomo clases de ballet desde los 4 años. Mis padres intentaron inculcarme el futbol tal y como hicieron con mis hermanos, pero pateaba el balón con una delicadeza extrema e incluso huía de este, y cuando veía los episodios de Barbie bailarina imitaba sus pasos, así que mis padres tuvieron que resignarse a meterme en clases de ballet con tal de que no me quedara en casa haciendo nada. Sabía que ellos no estaban de acuerdo con el asunto del ballet, pero trataban de apoyarme. Bajé y ya todos estaban en el comedor desayunando. Mis padres y mis hermanos irían al complejo deportivo, que era en donde trabajaban, y a mí me dejarían en el instituto. -¡En los 22 años que llevas de vida no has aprendido a untar correctamente la tostada! - le dijo Sophia a Ian rapándole la tostada para ella untarla con mermelada. -¡Buenos días Barbie! ¿Qué tal dormiste? - me saludó Ian. -Bien - mentí. El día anterior habíamos ido a la fiesta de cumpleaños de uno de los amigos exfutbolistas de mis padres y se extendió hasta horas de la madrugada. -Adivina quién estudiará en tu mismo instituto...- empezó a decir mi hermana. -¿Quién? - pregunté, imaginándome la respuesta. -¡Ethan Clooney! - exclamaron mis hermanos al unísono. Yo puse los ojos en blanco y mis padres solo soltaron la risa. Ethan, como se lo imaginarán por el apellido, es el hijo menor de Wayne Clooney, exfutbolista del Manchester y buen amigo de mis padres. De hecho, el tipo le colocó "Ethan" en honor a mi madre, ya que en su cuentico de hacerse pasar por hombre ese había sido el nombre que había usado. Mis hermanos me molestaban mucho con él, ya que desde pequeños Ethan gustaba de mí, y cuando solo teníamos 6 años este me dio un beso en el jardín de la mansión en donde aún vivimos y desde entonces mis hermanos no dejan de burlarse, diciendo que somos el uno para el otro y que nos vamos a casar. Mis padres lo ven muy cómico, y no le prestan mucha atención, pero lo que no saben es que Ethan efectivamente me ha estado rogando desde hace años de que sea su novia. Incluso, me presenta a sus amigos como su novia. -Sí, él ya había dicho que estudiaría ahí - dije, comiendo mi ensalada de frutas. -¡Ahora si podrán verse todos los días! - Dijo mi hermana aplaudiendo con emoción y chocando las palmas con Ian - ¡Que tierna historia de amor! -Ya no molesten a su hermana y terminen su desayuno rápido, que se nos va a coger la tarde - dijo mi padre. Unos minutos después salimos todos en la camioneta de mi padre, y me dejaron en el instituto. Caminé por el campus buscando con la vista a mis amigas, y encontré a Hannah, que estaba que se comía a besos con su novio, Harry. El capitán del equipo de futbol de la escuela. -¡Hola! - escuché a alguien decirme por detrás cuando me iba a acercar a la pareja. Volteé y era Ethan. -¡Ethan! - lo saludé, empinándome poco (ya que éramos casi de la misma estatura) para abrazarlo por el cuello. -¡Tiempo sin verte! -Pero...nos vimos ayer, en la fiesta ¿no? -Cierto...- rió y observó la escuela por un momento -. Espero que sea tan cool como me lo han dicho. -Es de lo mejor, ya lo verás. -¡Bella! - Escuché chillar a Hannah y se lanzó a mis brazos, dando saltitos - ¡Qué bueno verte! -Sí, el verano se pasó súper lento - dije, sobándome los brazos. Las porristas tenían fuerza. -No me digas que este guapo es Ethan...- dijo, mirando al susodicho. -Ethan Clooney, mucho gusto - dijo, tendiéndole la mano para saludarla. -Mucho gusto, soy Hannah, mi apellido me lo reservo - dijo, y puse mis ojos en blanco. Hannah odiaba su apellido...demasiado. -Iré a mostrarle su casillero, nos vemos adentro - le dije a Hannah, casi que empujando a Ethan. -¿Cuál es el apellido de la chica? - me preguntó Ethan cuando ya estábamos en el pasillo.  -Rabbit. No le digas que te dije - dije, mirando el papel que le habían dado a Ethan indicándole el número de su casillero y clave. -Ou...te ha tocado justo al lado del casillero de Harry, el novio de Hannah, capitán del equipo de futbol. -¡Genial! ¡Podré hacerme amigo de él rápidamente! - dijo. Ethan planeaba entrar al equipo, pero le sería difícil ser titular, sin importar de quien fuese hijo. -Como digas - dije, y le entregué el papel - ¿Tienes tu itinerario de clases? -Sí, míralo, talvez coincidamos en alguna clase - dijo, con ese brillo peculiar en sus ojos que tenía cada vez que estaba junto a mí. Observé rápidamente el itinerario, y vi que para mí desgracia coincidíamos en casi todas las clases, menos en francés. Por como lo miré lo supo, y se puso tan feliz que me abrazó. -La primera es sociales con el profesor Mars - dije, rodando los ojos. Una costumbre mía muy fea por cierto -. Ese viejo es terrible. -Me gusta lo "terrible" - dijo guardando el itinerario en la mochila. La chirriante campana sonó indicando el inicio de las clases y los pasillos pronto se aglomeraron de adolescentes saludándose y guardando sus cosas en sus casilleros. Para mi mala suerte, no coincidiría con mis amigas en todas las clases...solo coincidíamos en ed. física. Entré al salón con Ethan pisándome los talones y me senté en el primer puesto de la fila del centro, y Ethan, aunque no le gustaba mucho la idea de sentarse muy cerca del tablero, se sentó detrás de mí. Me gustaba siempre hacerme en los primeros puestos, ya que me gusta prestar atención y tener buenas notas. Desde siempre he sido la primera de mi clase, algo que no lograron nunca mis hermanos, ya que por estar siempre con el asunto del fútbol tenían muy malas notas. Los demás no tardaron en entrar al salón; chicos y chicas que conocía de años atrás me saludaron y yo solo les dediqué una sonrisa (suelo ser muy tímida) y uno que otro chico nuevo ingresó al aula, para que minutos después el Sr. Mars cerrara la puerta tras de sí. -Buenos días, queridos estudiantes - dijo el viejo sacando un marcador de sus utensilios y anotando su nombre en el tablero - soy el Sr. Mars, y seré su maestro de ciencias sociales y políticas. El Sr. Mars empezó a contarnos prácticamente toda su vida (cosa que hacía todos los años) hasta que unos golpecitos en la puerta le interrumpieron. El viejo se acercó a la puerta y al abrirla se encontró con un muchacho alto, moreno, de unos ojos chocolatosos hermosos y una cara increíblemente bella, que nunca había visto en la escuela, debía de ser nuevo. -Sí, Sr. Pereira, siga, este es el salón correcto - le dijo el Sr. Mars al muchacho tras revisar su itinerario de clases -. Hay un puesto libre - dijo señalando el primer puesto dela siguiente fila, justo a mi lado. -Muchas gracias - dijo el muchacho y se sentó. -Bueno, procederé entonces a tomar lista, por un momento se me había olvidado - dijo el Sr. Mars tomando la lista. Llamó a todos, y al llegar al mío, Harrison-Wood, pude ver que el chico Pereira se sobresaltó y se me quedó mirando, atónito, como todos los chicos nuevos que se daban cuenta que en su salón estaba la hija menor de ambas leyendas del futbol inglés. Ya era costumbre para mí. Cuando el Sr. Mars nombró a Ethan, los otros del salón también se sobresaltaron y empezaron a cuchichear. -¿Eres el hijo menor de Wayne Clooney? - preguntó uno de los chicos que estaba cerca nuestro. -Si - respondió Ethan orgullosamente. -¡Silencio todos! - Dijo el Sr. Mars - ¡están peor que cuando los dos hijos de los Harrison-Wood y los dos hijos de Clooney también estudiaron acá! Todos callaron y el Sr. Mars entonces siguió contando toda su vida. Miré un momento al chico Pereira, no más de verlo de perfil pude ver que sus facciones eran perfectas, y por su apellido, supuse que era de familia latina. Recordé entonces que el primer novio que tuvo mi madre (y que seguía en contacto con mis padres, según tengo entendido) era también latino y de apellido Pereira, y según mi madre, también era muy hermoso. -Bien, ya pueden irse, y no olviden leer algo sobre la primera guerra mundial - dijo el Sr. Mars apenas sonó el timbre y todos salimos del aula como una estampida. -Dicen que el noveno grado es el más fácil - dijo Ethan mientras caminábamos por el pasillo - ojalá sea cierto. -Para mí todos los años son iguales - comenté. -¿Cuándo son las pruebas para el equipo de futbol? -Creí que te meterías a la cantera del Manchester - dije, tratando de no decirlo tan alto para no ser el centro de atención, como siempre. -Sabes que quiero primero una carrera universitaria, y ser parte de un club de esos no me dejará - dijo, mirando su celular para ver si tenía algún mensaje - y jugando para el equipo de la escuela talvez me permita una beca en alguna universidad. -Creo que tú y yo somos la decepción de nuestras familias - dije, y ambos reímos. Aunque Ethan si jugaba futbol, no tenía muchas ganas de hacer parte de un gran club como el Manchester. -¿Y tú cuando vuelves a las clases de ballet? ¿La próxima semana? -Sí, la academia volverá a abrir la próxima semana. Después de una mañana aburrida de clases en donde los maestros se habían dedicado a hablar de sus aburridas vidas, al fin llegaba la hora del almuerzo. Como en cualquier escuela, estaba la mesa de los futbolistas, otra de las porristas, otra de los músicos, otra de los nerds, otra de los marginados sociales, y otra de los que estaban en término medio (no eran ni populares ni marginados) y me gustaba sentarme en esa, pero como era de esperarse, mis amigas Hannah y las otras porristas me llamaron para que me sentara con ellas. -¡Genial, nos sentaremos con los deportistas! - exclamó Ethan. -No es por ser mala contigo pero...sabes lo que opinan de los nuevos. -Bueno, creo que ser hijo de Wayne Clooney les agradará ¿o no? - dijo, guiñándome un ojo y caminando por delante mío a la mesa de los populares. Apenas llegamos, y ellos al verme junto a Ethan hicieron cara extraña, ninguno de ellos había coincidido con nosotros en las clases de la mañana y por lo tanto no sabían quién era este muchacho. -¿Y tú, quién eres? - preguntó Harry. -Ethan Clooney, mucho gusto - saludó el rubio - he venido a este instituto por las buenas referencias que me han dado los padres de Bella - dijo, mirándome - y porque quería estar más cerca de ella. -¡Oh cierto, eres Ethan, al que Bella llama "fastidio"! - dijo Giselle, otras porrista amiga mía. -¿Me llamas así? - me preguntó Ethan. -¿Ethan Clooney? ¿Eres acaso familiar de Wayne Clooney? - preguntó Harry. -Es el hijo menor - dije. -¡Genial! ¡Solo falta que los demás de la selección antigua metan a sus hijos aquí también! - Dijo otro del equipo de futbol llamado Ryan - ¡siéntate con nosotros chico! Mientras comíamos y escuchaba la animada conversación que tenía Ethan con Harry, pude ver en una solitaria mesa al chico Pereira, acompañado de otros dos chicos nuevos. No sé en qué momento nuestras miradas se encontraron, y dirigí mis ojos a otro lado, sintiendo como la sangre se acumulaba en mis mejillas ¿Por qué este chico me ponía así, si ni siquiera habíamos hablado?              
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