Pues ese era mi jefe. Alguien frío y sin escrúpulos. Subí las escaleras y entre a la habitación ¿Qué coño había pasado? Había estado con mi jefe, en su casa. Si era idiota, además el me pedía que me callara como si lo fuera a decir, que loca. Estaba demente, pero aunque quisiera no me arrepentiría de eso. Me di un baño y volví a ponerme la bata de la noche anterior, necesitaba descansar. Me levante de la cama de una forma rápida, no podía dormir y el estar acostada en ella me desesperaba. Eran las diez menos veinte, Salí de la habitación baje con cuidado las escaleras para no despertar a nadie pero para mi sorpresa mi jefazo estaba sentado en la sala con un libro y un vaso lleno de whisky. Intente volver a subir pero este hablo; – me gusta tu bata. – no es mía – dije aun en la

