En 1940. Existen miedos que pueden destrozar un corazón en un segundo abriendo la puerta a sentimientos que no tienen nombre, porque solamente las pueden experimentar las personas que viven una situación en la que el temor de perder a un ser querido la hace desencadenar esas bestias que viven dormidos en los profundo de sus sentidos. Como me gustaría que estuvieran siempre despiertos para que no fueran tan difícil decirles a la cara cuánto los amamos en vez de esperar a que sea demasiado tarde. Ken Adams era víctima de estos sentimientos que carcomían su alma debido al terror que sentía mirando esa casa destrozada siendo ahora simples escombros que se consumían en las llamas por el terrible impacto de ese avión derribado. Ken removía con sus propias manos los trozos de concreto hi

