Siempre digo que la vida es un poco incierta, un día estaba lo más bien, contenta, creyendo que por fin todo en mi mundo comenzaba a arreglarse, a mejorar. Pero de pronto despierto y me doy cuenta de que esa buena realidad no es para mí, no nací para ser feliz ni para que mi mundo sea sencillo, sino que lo contrario, podré tener un día de alegría, pero la cruda realidad vuelve a caer, me vuelve a despertar y a hacerme ver que no puedo tener lo que he soñado, porque esos sueños son para chicas mejores que yo, más buenas, más perfectas, simplemente distintas. Durante toda la semana, Daniel me ha llamado una y otra vez, todas esas llamadas las he ignorado, o directamente las he cortado, para que sepa que no quiero hablar con él, que no me interesan, ni sus llamadas, ni sus mensajes diciendo

