Qué cosita - pienso mientras me rasco con mi tenedor de oro - los humanos son un problema, no sé por qué los creo Padre, siempre están peleando y deseando más de lo que ya tienen.
Camino por las calles del Edén, un poco más arriba de la tierra.
-Para que soy bueno - le digo a Caled, un ángel bibliotecario y lamebotas de padre-
- Hola, Sael, no demoraste nada - me dice mientras acomoda un libro en la pared de cincuenta metros, giro mis ojos por el tono de voz que utilizo-
- Padre me mando a llamar, bueno... Aquí estoy - le digo mientras me siento en uno de los cómodos sofás y extiendo mis alas negras. Si negras, no soy uno de plumas blancas por bandido - sonrío - bueno, es que hice algunas cosillas por las que ahora estoy pagando caro.
- Padre, tiene un trabajo especial para ti - me dice y me extiende una carpeta. Esto no me gusta nada, nada. Siempre es así cuando quiere mandarme a limpiar su mierda-
- No me digas - me siento derecho y recibo la carpeta sin abrirla, no quiero saber que me toca limpiar-
- Ábrela, como vas a saber en qué tienes que trabajar - me dice y se gira para acomodar sus estúpidos libros -
- Puedes resumir, soy malo leyendo - le digo y tiro la carpeta a mi lado. Me mira y sonríe. Porque siempre tiene que estar sonriendo, él, plumas blancas lamebotas.
- Es una humana - giro mis ojos, cuando no, los humanos. Son la peste del universo- tienes que ser su ángel guardián - me dice y suelto una carcajada que me hace salir lágrimas-
-Como que GUARDIÁN - casi le grite- padre está desesperado, si va a mandar a su hijo rebelde a cuidar a alguien - continuo riendo- ¿Y mis hermanos? Ellos están más capacitados para hacer esas cosas - me levanto y tiro la carpeta sobre la mesa - dile a Padre que no se olvide que soy su hijo rebelde, no puedo cuidar a nadie. Me giro y tomo mi tenedor para salir -
- Te cambiará el color de tus alas - me detengo en seco- también podrás entrar al cielo cuando quieras - me dice, muy tentador. Que se trae el viejo, porque el cuidar a una simple humana-
Una carpeta aparece en mis manos y el lamebotas sonríe.
- Es un acuerdo. Debes de poner tu sangre y quedará pactado. Padre no se retractará y tú tampoco - me dice y me giro, pincho mi dedo con mi tenedor y pongo la gota sobre el papel, que desaparece de inmediato-
- Donde está la humana - le pregunto. Después de todo, no puede ser tan difícil cuidarla, que puede pasar-
- En la carpeta está toda la información que necesitas. Tienes que volver a la tierra, y no puedes despegarte de ella. Mi querido hermano - pone una mano en mi hombro- ahora eres un ángel guardián - sonríe y no me gusta para nada, ese tonito-
Salgo de la asquerosa y deprimente biblioteca, mi tenedor me ayuda a volar, no puedo hacerlo sin él. Es un castigo de Padre - giro los ojos-
Me siento en la iglesia más alta de New York para buscar a la estúpida humana, abro la carpeta y están todos sus horarios definidos... Muy específicamente para mi gusto.
Hacer este trabajo es demasiado aburrido, pero que puede ser un par de décadas más hasta que fallezca. Sí, puedo conseguir mis alas blancas hasta la eternidad.
Reviso la hora y son las tres en punto de la tarde, busco en la estúpida carpeta y dice que está en sus clases de ballet.
Oh, salió bailarina. ¿Será una niñata? ¡Como odio los niños! ¡Padre quiere enloquecerme!
Muevo mis alas y busco la famosa academia. En un aleteo estoy dentro, hay muchas niñas y un par de niños en un escenario. ¡Que bien!
Miro la foto de la carpeta y la busco entre las personas que están en el escenario hasta que la encuentro.
Bueno pequeña humana, desde ahora me toca ser tu sombra, así que trata de comportarte.
Lo digo en mi mente, ella no puede verme, ni escucharme.
Ningún humano puede hacerlo, por eso ser guardián es tan aburrido, te la pasas tratando de cuidar la vida de un estúpido humano que siempre está tratando de matarse.
Me siento, para esperar a que termine se practica.
Giro la cabeza al ver su pierna levantada, qué gran flexibilidad, los músculos de sus brazos se marcan, es una chica extremadamente delgada, pero con un cuerpo hermoso. Su pequeño trasero se ve redondo y su piel blanca.
Me levanto de la silla, pero como estoy mirándola de esa manera. Se supone que tengo que cuidarla, no desearla.
Sael, Sael... Solo es esperar que se muera y obtendrás el precioso color de tus alas. No puedes verla con unos ojos diferentes a los de un protector, eres un hermano mayor. Sí, eso eres. Un hermano mayor.
Estoy esperando en la puerta de la salida, para acompañarla a su casa, sana y salva. Como lo haría un protector hermano mayor.
Espero por dos horas y esa chiquilla no sale.
Cuando estoy a punto de entrar a ver que sucede, la veo cruzar por la puerta con una bolsa de gimnasio.
/Va al gimnasio después del ballet/ vaya, de razón tiene ese cuerpo.
Camina hacia el auto, y la acompaño para volar detrás de ella.
- ¿Qué quieres? - dice ella y giro para mirar a la persona a la que le hablo, pero no veo a nadie- te pregunte ¿que quieres? - saca un tarro de aerosol de su maleta y lo enseña, como si fuera la gran arma-
Quizá está hablando sola y esta pequeña humana tiene un trastorno psicológico.
La veo acercarse a mí, y creo que está mirándome a los ojos. Pero es imposible. Ningún humano puede verme.
- ¿Qué es esto? - se acerca demasiado a mí y toca una de mis alas, para detenerla la tomo de la mano-
- ¿Puedes verme?- la miro a los ojos y me sonríe.