Capítulo 6

1041 Words
—¿Por qué no lo haces?—me asusta cuando escucho esa voz en mi cabeza. Me levanto alterado... ¿Alguien habló en mi cabeza? -Sí... soy una blanca Paloma que puede comunicarse con su ángel guardián. ¿Contento? -¿puedes leer mis pensamientos? - pregunto en voz alta. —¡Tus pensamientos!, no puedo escucharte. Estás muy lejos. —¿Por qué puedes leer mis pensamientos?—pienso. —Mejor dime una sola cosa —la miro haciendo sus volteretas en esas preciosas mallas que marcan su cuerpo—. ¿Estás pensando en romper mis mallas? -¿Has escuchado todo lo que pienso? —¡Sí! —la veo sonreír—. No soy Oscura, soy Paloma. Sael, si nos vamos a llevar bien. Necesito que me folles, para liberar tensiones. —-Créeme, pequeña oscura. He imaginado muchas posiciones en las que tienes mi polla en tu boca. Pero no puedo hacerlo. Trata de no pedirme eso. -¿Cuál es el problema? - ¡Padre! No puedo hacerle esto al padre. -Extiende tu aura. ——Créeme, pequeña humana. No sabes lo que dices —una risa malvada llega a mis oídos. - Sé, muy bien lo que digo. Si no me follas esta noche, me follaré al caído —estira sus piernas y después levanta una. ¡Esa maldita posición! -Es la mejor para follar - bloqueo mis pensamientos. -Es mejor que no pienses en eso, no te voy a follar, ni vas a follar con nadie. Menos con el caído. -Tengo que follar en algún momento, ¡lo necesito! - baja una de sus manos por su pecho. La acción es completamente normal, lo diferente es la sensación que me envía por sus pensamientos —¡Sael! Fóllame —susurra. Por primera vez en toda mi existencia, estoy desesperado por complacer a alguien más. Me levanto del asiento y aleteo para salir del maldito auditorio. Pido disculpas por maldecir/.. - Esta enana va a matar todo mi autocontrol - grito. Camino de un lado a otro tratando de calmarme y siento un llamado, como un hilo que me jala. Como un collar en el cuello de un perro. ¡Extraña sensación! Respiro profundo tres veces más, tratando de que mi erección baje y vuelvo al auditorio. La oscura sigue haciendo sus volteretas, una luz blanca la refleja y el tono rubio de su cabello la hace parecer un ángel. - No soy un ángel, Sael - ¡cierto! Ella puede escuchar mis pensamientos. - ¡Oh, no! Pequeña, oscura, eres una tremenda diablilla. - Le envío mis pensamientos. - ¡Lo soy! - las facciones de su rostro se transforman y me sonríe mirándome a los ojos - ¿Te puedo contar una historia? - ¿Puedes? Estás bailando pequeña, te romperías un pie. - Puedo hacer las dos cosas. - ¿Es buena, por lo menos?, no quiero perder mi tiempo, escuchando estupideces. - Abre tu mente, Sael. Te encantará mi historia - Lo hago, suspiro y espero a que empiece. -Una bailarina de Ballet, rubia y de metro setenta, llega a la ducha. - Ok, ¿Vas a contar una historia tuya? -Se encuentra a un ángel de plumas negras en el camino, lo toma de la mano y lo lleva hasta el lavamanos, para ayudarle con su pantalón, n***o. - ¿Qué tiene en el pantalón? ¿Por qué lo vas a ayudar? - Se arrodilla y lo mira a los ojos, mientras baja la bragueta y descubre su m*****o. - No quiero escuchar esa historia, Oscurita. - La punta del plumas negras, está húmeda y esa bailarina pasa la punta de su lengua para limpiarla. Abre un poco su boca, para introducirlo. Se da cuenta de que su sabor es adictivo. ¡Fóllame! Le pide la bailarina al plumas negras. - Paloma, para con tu historia. - El plumas negras, la toma del cabello y la carga, mientras se introduce en ella. Puedo escucharla Jadear su nombre. ¿Quieres saber el nombre que ella grita? - Por favor - levanto los hombros mientras la veo hacer su voltereta final. - Sael, ¡oh sí, Sael!... Más duro... por favor. - Maldita sea Oscura (perdón por maldecir), pero maldita sea por escuchar esa frase e imaginarme a la oscura diciéndome esas cosas. - Si no me das lo que quiero, Sael. Terminaré follando con el caído. Necesito liberarme — hace una reverencia y sale del auditorio. —¡No lo harás con el caído! Olvídate de eso. - Está bien, conseguiré un novio - ¡Qué! Camino detrás de ella hasta las duchas y la veo cerrar la puerta de la ducha con demasiada fuerza - Eres una niñita caprichosa. No puedo meter mi polla en ti. Tendría un castigo inimaginable. - Pensé, que eras más creativo que eso. ¡Ah! La veo pasar por mi lado en toalla, la deja caer y se viste frente a mí. - ¿Qué quieres decir? - ¡Estúpido! - recoge su mochila y pasa por mi lado, de nuevo. ¡Pero qué carajos! ¿En serio quiere que la folle? ¡Pero no puedo hacerlo! Quiero hacerlo, ¡claro que quiero hacerlo! Pero si la toco, no voy a querer parar, camino de un lado a otro en esas malditas duchas. ¡Que se consiga un novio! Se solucionará el problema. Ella se casará y dejaré de desearla. Eso será perfecto. ¡Llevo un maldito día cuidándola! Un maldito día y ya me quiero hundir en ella. Me tomo la cara con frustración. ¿Qué puedo hacer en estos casos? Cuando llegue a la casa de la oscura, buscaré en el manual. ¡Sí! Eso haré. Tomo mi tenedor y busco a la oscura por el estacionamiento, pero no la veo. Vuelo la ciudad buscando su auto, hasta encontrarlo. La veo estacionarse en un local y bajarse. Abre la puerta y entra. La espero dentro del auto, no quiero enfrentarme a ese pequeño ser, no tan pronto. La veo salir con dos bolsas de papel y subirse al auto. - Acomoda tu cinturón, no quiero tener accidentes. —No puedo morir, Oscurita - le digo acomodando mi cinturón y la veo sonreír.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD