Solo en dos oportunidades he podido conocer lo que es la desolación, y la perdida de Lucia se suma para mostrarme una vez más lo arrasador que es ese sentimiento. La sensación de mi estómago no es normal, me hace sentir como si llevara un peso en el centro del cuerpo, y en el pecho como si se hubiese abierto un agujero que no encuentra con qué ser rellenado, un nudo en la garganta que amenaza con hacerme explotar y al mismo tiempo ahogarme de no poder respirar. El mundo de pronto pareciera ser más grande, como si hubiera perdido la noción de mi lugar. ¿Cómo no he de sentirme desorientado? ¿Cómo encontrar acomodo si se acaba de ir la que nos dio un lugar en este mundo de miserias que nos toca enfrentar? Sé que con su partida no se acaba el mundo. La vida de nosotros aún es que le queda ca

