La verdadera cara de la traición

3360 Words

Decir que dormí, es un chiste. Si bien por momentos el agotamiento parecía vencerme, luche en contra del sueño. Nos asignaron una habitación cómoda, lo suficientemente amplia, aunque mucho para nosotras dos. Después que la mujer que asignaron para que me custodiara me dio las instrucciones de rigor, cerré la puerta colocando el pasador. «Estupidez la mía, pues ellos deben tener una llave adicional o simplemente con derribar la puerta tiene», pienso moviendo la cabeza a los lados. Altair yace acostada en el centro de la cama, totalmente dormida, agotada por el ajetreo del traslado. Espero que el riesgo y el esfuerzo rindan los frutos que tanto espero. No puede ser diferente, no. Mac me quería aquí como garantía del cumplimiento del acuerdo y aquí me tiene. Ningún otro inocente puede suf

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD